El tercer informe del gobernador Moreno Valle permitió que aflorara su yo interno en todos y cada uno de los instantes vividos ayer en el Auditorio de la Reforma. 
Presumir su poder de convocatoria ante los propios invitados se convirtió en un asunto de muy mal gusto, sobre todo porque la presencia de la gran mayoría de los gobernadores que acudieron al informe fue un acto de cortesía y reciprocidad con Moreno Valle. 
Es evidente que su egocentrismo lo lleva a cometer serios errores políticos, sin importarle que en su discurso termine pisoteando a sus propios invitados. 
Así pues, como chivo en cristalería, presumió algunos de sus logros contrastando sus obras con las de otros gobernadores, asegurando la superioridad de las suyas; en donde el Tianguis Turístico 2013 fue presentado como el mejor de la historia. 
Sobra decir que al término del informe fueron varios los mandatarios que convirtieron el informe en un blanco de burlas para los excesos del anfitrión en turno. 
Si alguien piensa que la presencia de los 22 gobernadores conlleva un amarre político, se equivoca. La asistencia de los mandatarios no es más que una acción de visita recíproca para quien asiste absolutamente a todos los informes del país. 
Que sirva de algo la flota aérea de Casa Puebla y los recursos públicos de los poblanos. 
Pero vayamos al cambio de discurso morenovallista.
El día de ayer fue dramática la transformación del tono y el contenido del mensaje del Señor de los Cerros, quien terminó implorando a la secretaria de Salud federal que le pidiera al presidente Peña Nieto que lo apoye con los recursos para la construcción del segundo piso de la autopista México-Puebla, en el tramo de San Martín a esta capital. 
Qué diferencia con los tiempos pasados, cuando Moreno Valle anunciaba obras federales, como si se tratara de recursos estatales.  Y aunque todo indica que existe un acuerdo estado-Federación para la realización de la obra, ahora el gobernador debe implorar recursos en un acto de sumisión ante el poder presidencial. 
Por lo demás, Moreno Valle, en lugar de informar, dedicó el tiempo para resumir sus tres años de gobierno a través de sus obras de impacto mediático, sin abordar a fondo y con seriedad los dos temas más importantes para una sociedad: la pobreza y la seguridad. 
Los pocos datos presentados son números a conveniencia en donde sólo se tomaron rubros en donde existieron ciertas mejoras, evitando a toda costa los apartados que muestran a Puebla como uno de los estados con mayor crecimiento de pobreza y con mayor incidencia de delitos violentos. 
Así las cosas. El informe de ayer se convirtió en uno más de los eventos VIP del Señor de los Cerros, terminando con un gran festín en Casa Puebla, donde sólo los gobernadores y unos cuantos amigos cercanos fueron convocados. 
Fue tan exclusiva la comida en Los Fuertes que ni los diputados federales tuvieron acceso a tan selecto evento. 
Y pese a todo el esplendor de la gran fiesta morenovallista, todos saben —incluido RMV— que el declive ha iniciado. 
Que la presidencia de la Conago está por terminar, que la fuerza del Poder Federal va en aumento y que la curva del poder estatal iniciará su línea descendente.  
El informe de ayer simbolizó el inicio del fin. 
Son las leyes de la política y nada ni nadie podrá detenerlas. Ya lo verán. 
Tres años y contando… tic, tac… tic, tac…