Posiblemente el “efecto cucaracha” atrajo a Puebla a Enrique Plancarte, alias “Kike”, líder del cartel de los Caballeros Templarios, luego de la batida y persecución que sufrió el clan a manos de las guardias comunitarias de Michoacán y de las fuerzas federales, incluidos la Marina, el Ejército mexicano y la Policía Federal.
Tal aseveración no es consecuencia de algún rumor mal infundado, sino de una conferencia de prensa que reportó el portal informativo 24 Horas y que además repercutió el portal e-consulta, tomando como base la declaración de Estanislao Beltrán, quien es el vocero general de las guardias comunitarias y autodefensas.
El informe de la salida de este líder templario seguramente alertó al gobierno de Puebla, porque en los últimos días han ocurrido en este territorio varios intentos de secuestro en Ciudad Serdán, Tecamachalco, además del plagio ocurrido en la ciudad de Puebla la mañana del sábado.
Es claro que la declaración del vocero Estanislao, de que “El Kike” está en Puebla, no debe asombrar a los poblanos; aquí vivieron líderes de los Beltrán Leyva, del cártel de Tijuana, de los Zetas, del “Chapo” y de muchos otros grupos que han encontrado un excelente clima para vivir y realizar sus inversiones; más de una vez se ha dicho que el estado es considerado por estos grupos delictivos como “Zona Cero”.
Lo que sí extraña es por qué nuestras autoridades se han negado a atender casos como el “narcomenudeo” de heroína, que tiene su centro de operaciones desde la junta auxiliar Ignacio Romero Vargas para toda la zona centro y sur de Puebla. Es extraño porque los grupos de inteligencia policíacos han recibido la orden de no meterse con los vendedores de drogas y sólo “pepenar” a cualquier “narcomenudista” que encuentren con una o dos dosis.
Si alguien piensa que “El Kike” está aquí, entonces deben de pensar que no fue fortuita su llegada, que antes le debieron haber conseguido casas de seguridad, que antes llegaron grupos para establecer anillos de vigilancia, convenios y hasta negocios.
Los secuestros y la venta de drogas se han incrementado. ¿A qué se debe?
 
Golpe al hígado a la PGJ
El juez de primera instancia de Tepexi de Rodríguez decidió exonerar y liberar a tres de los siete elementos de la Policía Municipal de Palmar de Bravo consignados por la Procuraduría General de Justicia (PGJ), a través de la Coordinación de Agentes del Ministerio Público, a cargo de don René Macip, al considerar que no tuvieron nada que ver con los hechos ocurridos el 1 de agosto de 2013 en la casa del presidente municipal de Palmar, Julio Eduardo Genes.
Los liberados José Teodoro Hernández Vázquez, Antonio Hernández Vázquez y Edgar Hernández Trejo acudieron el 10 de enero pasado a las oficinas de la presidencia municipal de Palmar de Bravo para solicitar su reinstalación, llevaron sus copias de la resolución del juez de lo penal, del proceso 249/2013, donde indica se ha causado ejecutoria la sentencia absolutoria del 27 de diciembre de 2013, por lo que abandonaron el centro de mediana seguridad de Tepexi de Rodríguez, donde fueron recluidos acusados por delitos que les fueron inventados.
Consecuencia lógica es que estos tres personajes, de quienes el ayuntamiento de Palmar de Bravo analiza su petición, han también anunciado que van a proceder contra la PGJ, pero principalmente contra René Macip, el coordinador de Ministerios Públicos de la zona de Tehuacán, quien encabezó una persecución en su contra para darle celeridad a un hecho delictivo que estuvo plagado de inconsistencias, irregularidades y negligencia en las investigaciones.
El primer caso que en 2014 se sabe perdió la PGJ debe de ser objeto de investigaciones a fondo, primero porque de don René Macip no es el primer caso de abuso de autoridad que se documenta.
Ahora se sabe que los afectados van a demandar una indemnización por la reparación del daño, que van a acudir a las instancias legales para que se les pague el daño moral, pero además para que los responsables sean llamados a cuentas.
De entrada, cada uno de los exonerados se le ha ocurrido pedir 300 mil pesos para pago de daños, pero el litigio apenas va a comenzar.
Además, la Comisión de los Derechos Humanos (CDH) tiene algo más que decir.
Nos vemos cuando nos veamos.