Para evitar caer en la tentación de evaluar por simple percepción, preferimos estudiar la primera mitad del sexenio morenovallista con datos y cifras oficiales en la mano, obteniendo escalofriantes resultados.
Lean y juzguen.
Con la chequera del erario estatal a su disposición y los peores índices de pobreza, educación, empleo e inseguridad en la historia del estado, el gobernador Moreno Valle llegó a la mitad de su gestión con la idea mesiánica de una candidatura presidencial que lo ha llevado a despilfarrar los recursos de los poblanos en su afán por mostrar una entidad de oropel, cuya realidad revela que 3 millones 878 mil ciudadanos viven en pobreza.
Tres años después de que accediera al poder el engendro político denominado Compromiso por Puebla, que unió las ambiciones del PRD, PAN, Convergencia y el partido de Elba Esther Gordillo —Nueva Alianza—, se ha hecho evidente la incapacidad del Señor de los Cerros, quien ya gastó más de 2 mil 121 millones de pesos en autopromoción.
Tomando como base las cifras del presupuesto estatal, del Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval) y del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), en sus primeros tres años de Compromiso con Puebla el nieto del general generó la pesada cifra de 350 pobres al día y alrededor de 10.3 delitos por hora.
Es conclusión, el fracaso de la administración morenovallista, cuyos costos de promoción de la imagen del suspirante presidencial equivale a 21 grandes obras llevadas a cabo en la entidad —valuadas en 2 mil 121 millones de pesos— tienen comprometido el futuro de los más de 5 millones 800 mil habitantes del estado.
 
Los excesos y el despilfarro
En su obsesión por mejorar su nivel de conocimiento en el ámbito nacional, el mandatario ha seguido una política de comunicación social basada en los gastos excesivos, cuyo principal objetivo es el de resaltar su imagen con obras faraónicas sin beneficios sociales directos, cuyo mejor ejemplo es la Estrella de Puebla (400 millones de pesos).
Resulta impactante conocer que la promoción de sus primeros 100 días en el cargo y la organización de sus dos primeros informes de gobierno causaron una erogación al erario de 42.1 y 76 millones de pesos, respectivamente.
Contrastando con los despilfarros en imagen aparecen los crecientes índices de pobreza del estado, en los cuales hay estimaciones oficiales que demuestran que en Puebla se producen hasta 350 pobres diariamente.
De acuerdo con cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, en el último trienio Puebla pasó del cuatro al tercer lugar en pobreza; mientras que en 2010 los pobres eran 3 millones 616 mil 264. Para 2012 —últimos estudios disponibles— la cifra se había incrementado a 3 millones 878 mil 116 poblanos.
A lo anterior se suma que el incremento de pobres en Puebla representó casi la mitad de todos los que se generaron a nivel nacional. La cifra del país fue de 536 mil y la de Puebla de 261 mil personas. Sólo Chiapas y Guerrero tienen peores índices de pobreza.
Otro de los rubros descuidados por el habitante de la casona de Los Fuertes es el de la seguridad. Este renglón es uno más de los “talones de Aquiles”, ya que según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública en la primera mitad del sexenio morenovallista dos han sido los delitos que han crecido exponencialmente en la entidad: el robo con violencia, que aumentó 253 por ciento en comparación con la primera mitad del gobierno del predecesor; y el secuestro, que repuntó 515 ciento. Ambos delitos son catalogados como de alto impacto social.
En términos generales, en lo que va del sexenio de Moreno Valle se han registrado y denunciado 10.3 delitos por hora, mientras que durante el mismo periodo de la administración anterior el promedio fue de 6.2 delitos. El comparativo entre el número de denuncias totales registradas en las agencias del Ministerio Público muestra un incremento de 65.1 por ciento entre una y otra administración.
En 2010, la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Inseguridad (Envipe), levantada por el INEGI, determinó que el costo por la delincuencia, entre gastos médicos y pérdidas económicas, era de 5 mil 262 millones de pesos.
Dos años después, para 2012 —el segundo año de gobierno de Rafael Moreno Valle—, el costo estimado se elevó a la cantidad de 9 mil 488 millones, es decir, un incremento de 80 por ciento.
Pero además, mientras en 2010 Puebla fue la entidad número nueve en el comparativo estatal en el costo de la inseguridad, para 2012 se colocó como la número cinco, sólo superada por entidades como el DF, el Estado de México, Jalisco y Nuevo León. En cuanto al secuestro, el repunte fue de 515 por ciento, al pasar de 19 casos en la primera mitad del sexenio pasado a 117 en este periodo.
 
El abandono del campo
Por si fuera poco, el suspirante presidencial se ha encargado de desaparecer diversos programas destinados a apoyar el campo. Muestra de ello es la fusión de las secretarías de Desarrollo Rural con la de Medio Ambiente, en donde en tres años ha habido cuatro titulares.
Destaca el fracaso del Programa Especial de Mecanización Inteligente y Agricultura de Conservación, que incluyó la adquisición de mototractores que no empatan con las características de la tierra cultivable poblana.
Así las cosas, mientras en las campañas publicitarias y en los discursos gubernamentales se habla de un estado en progreso y de vanguardia; la realidad en el campo poblano por la falta de empleo, la inseguridad y la pobreza demuestra la incapacidad de un gobernante que día a día antepone sus intereses por encima de las necesidades de los poblanos.
Y que conste que no se trata de un asunto de percepción, sino de la frialdad de los números.
Lamentablemente, la última frase del informe del gobernador cuando dijo: “Estoy convencido que para Puebla, lo mejor está por venir” hizo darme cuenta que vive en un estado muy distinto al nuestro.
¡Sálvese quien pueda!