El círculo del poder morenovallista se tambaleó tras los resolutivos del Tribunal Federal Electoral, en donde, pese a tener una mayoría en el Congreso, se encontraron en escenarios distintos a los ideales.
Es evidente que el arribo de Giorgana por la puerta grande provocó que se vivieran momentos de tensión, en donde justo a la mitad de la administración debieron tomar decisiones desesperadas, como los enroques en el Congreso local, al sacar de la jugada a Cupertino Alejo Domínguez y poner en su lugar a Germán Martínez Manzano, quien formó parte del equipo de campaña del hoy gobernador.
En este contexto, la fallida defensa del distrito 16 buscó que Víctor Giorgana no llegara al Congreso por la vía de mayoría relativa, sino como el gran perdedor. Uno de los objetivos de esta férrea pero frustrada defensa era que la dirigente de la CNC, Maritza Ortiz, no tomara protesta; el inconveniente es uno: ella conoce la situación real del campo poblano, en el cual existe un claro abandono por parte del gobierno estatal.
Este hecho motivó un cambio de estrategia, en donde Martínez Manzano logró ocupar una curul en esta Legislatura buscando un contrapeso con la diputada Ortiz.
No hay que olvidar que Germán es dirigente de la agrupación Tierra Fértil y el autor intelectual del proyecto de los mototractores, instrumentos a los que los técnicos agropecuarios les llaman yuntas humanas o tracto-mulas, en uno más de los proyectos fallidos del sexenio.
Incluso, su nombre se llegó a manejar como posible primer secretario de Desarrollo Rural, aunque su bajo perfil evitó que su sueño se hiciera realidad.
Para lograr este espacio, se premió a Alejo Domínguez con un cargo en la Secretaría de Educación Pública, para poder tener a un “guerrillero” que defienda, en el Congreso, la errónea política del campo que aplica el gobierno.
Pero lo verdaderamente delicado es el boquete que dejó Fernando Manzanilla como el hombre pensante de la administración; la decisión de no rendir protesta alteró los planes y obligó a que Eukid Castañón dejara —cuando menos temporalmente— la Contraloría para ocupar la curul del cuñado rebelde.
Así las cosas. El diputado Castañón deberá asumir por un tiempo la función de operador en el Congreso, aunque sus “habilidades” exigen su presencia para respaldar el proyecto para 2018. Para los entendidos en la materia, no es ningún secreto que Eukid acumuló un enorme poder en la administración, en donde se cambiaron diferentes leyes orgánicas para fortalecer las funciones de la Contraloría, la cual dejó de ser un simple órgano fiscalizador para asumir capacidades operativas, en un aparente absurdo administrativo pero que convierte al contralor en un funcionario con facultades de vicegobernador.
De ahí que todo haga pensar que el paso de Eukid Castañón sólo sea temporal, para operar la conformación de comisiones y evitar que Giorgana les coma el mandado, para regresar pronto a la poderosa Contraloría, la cual fue hecha a la medida del hoy diputado.
Por lo pronto, la decisión de Manzanilla puso en jaque al círculo cercano del gobernador, en donde los desesperados movimientos y jaloneos fueron más que evidentes.
Peca de iluso e inocente el que se compre la versión oficial de que Manzanilla no está peleado con el gobernador.
Y si no, al tiempo.