No cabe duda de que nosotros los mexicanos, por más que queramos imitar a las grandes potencias en cuanto a preparación, concentración, forma de trabajo, seriedad, etcétera…
Lo nuestro, lo nuestro es la improvisación, el relajo y, en muchos casos, vamos al trancazo; y mire que ya lo presentía desde hace algunas semanas y lo he venido comentando. México, a pesar de haber llegado al mundial prácticamente de panzazo, de no haber tenido una preparación adecuada, mucho menos una concentración digna, con un técnico como Miguel Herrera, que se dedicó a vivir sus horas de fama viajando, botándose en paracaídas, presenciando partidos de beisbol en los Estados Unidos y además siendo el hombre del momento al lanzar la primera pelota, saludándose públicamente con personajes importantes a nivel mundial y saliendo casi en todas las revistas del corazón, incluso fuimos testigos de un programa llamado “Un día en la vida de Miguel Herrera”, donde se le ve desde el momento en que se levanta de la cama y, por si fuera poco, realizando una cantidad de anuncios televisivos con una actuación lamentable pero que terminan siendo del gusto del televidente mexicano, y además con una pugna y polémica al interior del vestidor por saber y definir quién iba a ser el portero titular, responsabilidad que finalmente fue para Paco Memo Ochoa, ante el enojo de Jesús Corona, quien, a pesar de sentirse agraviado, al final reculó y frente a todos sus compañeros pidió, previo al partido frente a Camerún, en el vestidor una disculpa a todos y cada uno de ellos.
Lo increíble del caso es que, a pesar de todo lo que le platico, Miguel “Piojo” Herrera fue capaz de entender el espíritu mexicano, seguramente sabe y ve cosas que el resto de nosotros no: el trato al jugador mexicano, la motivación para nosotros y, según nuestra idiosincrasia, quizá no radique en las ataduras, quizá seamos más creativos sin ellas y, en este caso, sin largas concentraciones tipo militares, como acostumbraron técnicos como Bora Milutinovic, Manuel Lapuente, Enrique Meza, Javier Aguirre y Ricardo Lavolpe, quienes hasta cierto punto, copiando el estilo europeo, encerraban al equipo con el pretexto de la preparación física, táctica y técnica, e intentando evitar que los mexicanos se perdieran en la parranda y el desorden; sin embargo, ya vimos que esa fórmula no funciona, porque los resultados en las distintas justas mundialistas han sido prácticamente los mismos, y quizá ahora con el Piojo las cosas sean diferentes.
Al menos frente a Camerún vimos a un México irreconocible, sobrio, suelto, con carácter y determinación; alegre y siendo muy superior a su rival africano. Los verdes contra viento y marea lograron una importante pero convincente victoria que los pone empatados con Brasil, en el liderato del grupo, y con posibilidades reales de hacerle partido al anfitrión el día de mañana. Quizá Miguel Herrera es el director técnico que México ha esperado durante muchos años, quizá es el único que realmente entiende al futbolista mexicano y por eso es capaz de sacarle jugo y lograr lo que antes nadie había podido: llegar al quinto partido del mundial. Lo bueno es que antes de 20 días sabremos si la fórmula del “desmadre” es la buena para los mexicanos.
 
Puebla se va a Acapulco 
Ya con todos los refuerzos incorporados, el equipo de Rubén Omar Romano partirá el próximo miércoles con destino a Acapulco, Guerrero, donde durante 10 días realizarán trabajo de playa para después enfrentar una serie de cuatro partidos de pretemporada previos al inicio del torneo, donde estarán enfrentando el próximo 18 de julio, en Tijuana, a los Xolos, para después regresar a Puebla para jugar un par de partidos como local en la jornada 2 y 3 frente a Veracruz y América, respectivamente. Inicio complicado, sí, pero también con la posibilidad de salir bien librados e iniciar de manera sólida el camino de la salvación.
El día de hoy se espera la llegada del colombiano Eisner Loboa a Puebla, quien sería el último en reportar para iniciar exámenes médicos y pretemporada.
 
Lobos BUAP en Ixtapa 
Los que están trabajando a doble y triple sesión son los universitarios, quienes, bajo el mando de Ricardo Valiño, trabajan en Ixtapa con miras a iniciar un torneo complicado donde las fuerzas se han equilibrado debido a que sólo participarán 14 equipos en el certamen y por lo pronto no habrá descenso; sin embargo, el porcentaje sigue contando, por lo que nadie se puede confiar ni dar nada por hecho.
Lo importante por ahora será lograr la integración de los nuevos refuerzos con los jugadores que ya estaban en el plantel y con los jóvenes de segunda y tercera, a quienes la UAP les dará la oportunidad en el circuito de ascenso, tanto en la liga como en la copa.
Nosotros, como siempre, seguiremos en línea.
Hasta la próxima.