El Partido Nueva Alianza, que fundó la indiciada Elba Esther Gordillo, acusada de delitos federales como delincuencia organizada y uso de recursos de procedencia ilícita, se alista para emprender la aventura de mayor riesgo y audacia en la elección federal de 2015.
Una coalición parcial con el Partido Revolucionario Institucional en la elección federal tiene inquietos e inconformes a quienes han guardado lealtad al liderazgo histórico de la mujer que dirigió al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, figura dominante en la escena política por décadas.
No encuentran estos cuadros notables del binomio SNTE-Panal la argumentación sólida y consistente frente a sus seguidores para explicar una injustificable alianza electoral con el PRI, el partido contra el que han competido en elecciones pasadas en el territorio estatal.
El escenario local está lleno de símbolos que lo convierten en un referente en el concierto nacional. Todos los iniciados saben de la cercanía que la mujer sometida a proceso y símbolo de caciquismo sindical y corrupción tiene con el gobernador Rafael Moreno Valle.
Desde que en 2003 fue echada de la coordinación del grupo parlamentario del PRI en San Lázaro, un grupo de legisladores priistas partieron con ella, de entre los que destacó Miguel Angel Yunes, un priista converso al PAN y eterno aspirante a la gubernatura por su natal Veracruz.
Estuvieron Tomás Ruiz, más tarde militante de Nueva Alianza, tarea política a la que puso fin cuando fue nombrado funcionario del área de Finanzas en el gobierno de Veracruz; y Rafael Moreno Valle, el neopanista de aquéllos años que regresó en 2010 para cobrar la afrenta al priismo que le negó la posibilidad de ser candidato.
Los agravios del pasado en la esfera nacional y local persisten desde entonces. Como matrimonio venido a menos, PRI y Nueva Alianza han roto su relación de manera sistemática. En enero de 2012 el PRI puso fin a la alianza que se tejía para la elección federal presidencial, de la que Enrique Peña Nieto era el principal actor y que ya se perfilaba para ganar.
Ese rompimiento tuvo en Puebla una repercusión especial. A nadie resulta ajeno que el principal huésped de Casa Puebla guarda simpatía y afinidad con el grupo que llegó al poder federal hace poco más de dos años y medio. 
El reacomodo de fuerzas obligó al morenovallismo a replantear su relación con el grupo del Estado de México: desde el clóset.
Haber mantenido una relación difícil, de agravios públicos y dardos envenenados como la puesta misma tras las rejas de la mujer que construyó literalmente candidaturas y gobernadores como Elba Esther Gordillo fue un golpe del que acusaron recibo militantes del Panal, que no olvidan.
 
En el sótano…
No lo ponga en saco roto, pero el expresidente municipal de San Martín Texmelucan, Noé Peñaloza, está por regresar a la escena. Su nombre en la boleta electoral de 2015 podría tener como fondo el emblema del partido Movimiento Ciudadano.
Peñaloza llegó a ser edil por el Panal; en la elección de 2013 volvió a ser abanderado por el partido que dirige Dante Delgado Rannauro y que está por decidir volver a postular al hombre que antes acarició la candidatura a gobernador, cuando anticipó que de ganar en las urnas trasladaría la capital de Puebla a San Martín Texmelucan.