Después de las muy controvertidas elecciones presidenciales, y cuando por segunda vez la izquierda electoral estuvo a un punto y medio de lograr el poder en México, la corriente Nueva Izquierda, mejor conocida como los Chuchos, abandonó a su candidato presidencial y dejó solo al movimiento social de aquellos años. 
Los Chuchos fueron a negociar con Felipe Calderón Hinojosa, legitimaron su toma de posesión y validaron los fraudulentos resultados electorales del 2006.
Desde ese entonces, esa llamada “izquierda” se convirtió en una especie de partido coloboracionista del poder, los Chuchos la llamaron una "izquierda moderna", pero en realidad se convirtió en una izquierda electorera, de coyunturas políticamente corrupta, que empezó a beneficiar al PAN y, cuando le convino, también al PRI.
El PRD perdió cualquier punto de referencia con la ética, con los valores universales de la izquierda y con su compromiso social con los que menos tienen en este país.
En su llamada búsqueda de no ser un partido "extremista" y radical, perdieron cualquier compostura de honestidad política y de ser una oposición real al sistema político. 
Sin ninguna identidad democrática y de izquierda, inventaron las llamadas coaliciones electorales para derrotar al PRI y a los "cacicazgos" de los gobernantes priistas, sin imaginar nunca que las alianzas con el PAN y sus gobernadores los llevaría a convertirse en un partido de papel y controlado, peor que en los tiempos del tricolor.
¿Quién no recuerda que los dirigentes locales de ayer y hoy, pertenecientes a la "tribu" de los Chuchos tuvieron que trasladar en el 2010 a los consejeros estatales al edificio de Monterrey #50, en la ciudad de México, para que aprobaran la famosa coalición electoral en Puebla? La misma llevó al poder al actual gobernador estatal.
Desde entonces —2010— este pobre instituto partidario está intervenido, sometido y controlado por las instancias de un gobierno estatal que nada tiene de izquierda. A cambio sólo recibieron un "plato de lentejas".
Lo que sucedió con las recientes elecciones internas no es nuevo, el PRD en Puebla ya había sido entregado por el senador Luis Miguel Barbosa Huerta y por Jesús Zambarno, ambos fieles impulsores de las alianzas PAN-PRD.
Que nadie se extrañe, la supuesta separación del senador Barbosa Huerta de los Chcuhos es una simulación, lo mismo sucedió en Puebla, no existe ningún divorcio entre Barbosa Huerta y el gobernante poblano, así lo pactaron un día antes en el Senado de la República: La presidencia estatal del PRD para los llamados FIP (Frente de Izquierda Progresista) y los consejeros nacionales (Maldonado y Bermúdez) para Nueva Izquierda.
Una muestra de esos acuerdos es que en la elección del domingo Nueva Izquierda entregó más de 50 mil paquetes escolares y despensas, FIP de Barbosa Huerta entregó cerca de 25 mil despensas que en toda una semana estuvieron empaquetando en una bodega del sur de la ciudad. Además, el senador Barbosa Huerta envió a Puebla y a otros estados recursos para la operación y traslado de los militantes a las urnas. 
Lo mismo hizo el secretario general de Gobierno para mover la estructura de los nuevos afiliados al PRD y así poder obtener los votos necesarios para lograr ser consejeros nacionales.
La apuesta económica a nivel nacional hacia la corriente Nueva Izquierda fue muy importante, el objetivo: que ganará Carlos Navarrete.
En Puebla una de las estrategias fue vulnerar y aplastar a la diputada Roxana Luna en su región, los operadores oficiales repartieron por la madrugada del domingo la propaganda negra en su contra.
El PRD en Puebla no está secuestrado más, hoy ha pasado a ser un partido paraestatal, controlado y sumiso al poder en turno.
Las tribus pudieron alcanzar la unidad, pero nunca la lograron, ahora perdieron a su partido, perdieron su dignidad y perdieron su historia.
En todo este escenario el único ganador es el morenovallismo.
Ahora, si la candidatura presidencial de Moreno Valle no se logra por la vía del Partido Acción Nacional, tiene la opción de ir por PRD. O se puede concretar una alianza PAN-PRD para el 2018.
Veremos y diremos.