Hoy, cuando la Comisión Nacional de los Derechos Humanos dé su veredicto final sobre el caso Chalchihuapan, se confirmará la mentira del gobernador Rafael Moreno Valle y del procurador de Justicia, Víctor Carrancá, sobre la versión de que un cohetón mató al niño de 13 años José Luis Tehuatlie, en la manifestación del pasado 9 de julio.
Y tal como lo anticipé en este espacio el pasado 23 de julio, el fantasma de Paco Stanley y Carrancá revivió.
Ahora la pregunta es si correrán al procurador de Justicia, Carrancá, y al secretario de Seguridad Pública como los responsables de que la policía disparara en contra de los manifestantes.
¿Renunciará el gobernador por ser el autor intelectual de los acontecimientos?
Veremos y diremos.
Por ahora, recordemos la reflexión del pasado 23 de julio.
 
Con dos semanas de atraso, por fin Televisa decidió abordar el caso Chalchihuapan en su noticiero estelar.
Con una edición quirúrgica, la nota presentada por la desprestigiada cadena televisiva presentó una versión tendenciosa, oficialista, en donde sólo tuvieron voz los empleados morenovallistas.
No se podía esperar otra cosa, los jugosos contratos publicitarios que Televisa tiene con el gobierno de Puebla están hechos exactamente para estos casos.
Y para lavarle la cara al gobernador, apareció en escena el procurador de Justicia, Víctor Carrancá, quien aseguró que la policía no utilizó balas de goma y que los resultados de la necropsia determinan que se trató de un artefacto explosivo el que provocó la herida mortal al niño José Luis Tehuatlie.
Al respecto, hay que recordar que Víctor Carrancá fue el fiscal del caso Paco Stanley cuando ocupó el cargo de subprocurador C en el gobierno del Distrito Federal, en donde estuvieron detenidos Mario Bezares, Paola Durante y el “Cholo”, quienes después de un largo encierro salieron libres y exonerados.
Todo México recuerda el crimen del conductor televisivo, un 7 de junio de 1999, el cual nunca fue resuelto por las autoridades del gobierno capitalino y cuyo responsable no fue otro personaje que el actual procurador de Justicia en Puebla.
Cómo olvidar que después de su encarcelamiento fueran liberados Bezares, Durante y el “Cholo”, con un simple “usted disculpe”.
En aquel entonces, el testimonio de un cocinero en un penal fue suficiente para encerrar a quienes resultaron inocentes.
Sin duda, el caso Stanley es recordado por los yerros y torpezas sucedidas durante el proceso, las cuales dejaron entre la sociedad más dudas que certezas y del cual Víctor Carrancá fue el responsable directo.
Bueno, pues ese mismo personaje es quien ahora está cargo de la investigación de los violentos acontecimientos en San Bernardino Chalchihuapan.
Por increíble que parezca, el mismo personaje al que Televisa, cuestionado por las aberraciones de la Procuraduría del Distrito Federal en el 2000, por el caso Stanley, fue presentado por la televisora en su noticiero estelar, para que intentara lavarle la cara a su jefe, el gobernador Moreno Valle.
Para la mala fortuna del gobernador poblano, la crisis de credibilidad en la que está sumido se agravará con la exoneración que hará Víctor Carrancá de su actual jefe.
Ante el historial del procurador de Puebla, vale la pena preguntar si alguien le va a confiar en los resultados de la investigación que realiza el hombre que no pudo resolver el Caso Stanley.
Y ya se vio que la “operación limpieza”, para tratar de borrar la imagen de asesino de Moreno Valle, será a costa de quién sea y cueste lo que cueste.
Ayer ya adelantó el procurador que la policía no usó balas de goma y que fue un artefacto explosivo, pese a los testimonios de los pobladores, los vídeos, las fotografías y la opinión especializada de neurólogos.
Para su mala fortuna, la sociedad ya juzgó y la credibilidad del gobernador y de sus funcionarios está por los suelos.
¿O acaso usted les cree a Rafael Moreno Valle, Víctor Carrancá y Facundo Rosas?
Yo tampoco.