El gobierno del estado fue desnudado el día de ayer por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos a través de un dictamen que exhibió al gobierno morenovallista como autoritario, violento, represor, mentiroso y muchos otros calificativos.
Pero por encima de todos esos calificativos, sobresale el veredicto que los acusa de "ASESINOS".
Y un asesino no puede aspirar a gobernar un estado y mucho menos un país.
Ese es el tema de fondo de la investigación que hizo Raúl Plascencia, la cual concluye que sí hubo responsabilidad del gobierno del estado.
La resolución de la CNDH es contundente al haber determinado que sí existieron graves violaciones a los derechos humanos de los pobladores de Chalchihuapan.
También es firme al asegurar que fue un proyectil lanzado por los policías el que privó de la vida al niño José Luis Tehuatlie Tamayo.
Los resultados de la investigación son realmente sólidos y no dejan dudas sobre la responsabilidad del gobierno estatal, a través de las tres dependencias involucradas en estos lamentables hechos.
Sin embargo, este resolutivo es apenas la primera instancia de un viacrucis que llevará a Moreno Valle a los tribunales internacionales.
Estamos hablando de un caso de extrema gravedad, toda vez que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos señaló a la policía estatal como la que disparó el cilindro de gas lacrimógeno que le quitó la vida al menor.
No le demos vuelta, se trata de la comisión del delito de homicidio por parte de la autoridad estatal.
Es decir que deben fincarse responsabilidades penales en contra de los cuerpos policiacos, así como de los mandos superiores, incluido el gobernador.
En la cadena de mando policiaca, el jefe máximo de la corporación estatal es el gobernador del estado, seguido del secretario de seguridad pública y de ahí hacia abajo.
En un estado tan autoritario como el nuestro, en donde no se mueve un dedo sin el aval del Señor de los Cerros, es evidente que estos desalojos violentos requirieron de la autorización directa del gobernador.
En esa misma lógica, tras la resolución de la CNDH se desprende que existieron autores materiales e intelectuales del asesinato del niño, lo cual debe ser penado como cualquier otro homicidio, toda vez que se violaron los protocolos que hubieran justificado el uso de la fuerza en contra de los manifestantes.
Con un cinismo extraordinario y pese a la contundente postura de la CNDH, el gobernador en lugar de despedir inmediatamente a Facundo Rosas y a Víctor Carrancá, decidió crear una Fiscalía para la Investigación del caso y para dar seguimiento a las recomendaciones de la CNDH.
Vaya cinismo.
Por un lado, en el comunicado oficial del gobierno estatal, reconocen el trabajo de Plascencia, pero no despiden a los responsables de las violaciones a los derechos humanos.
Si de verdad existiera voluntad, Moreno Valle debiera exigir la renuncia de los tres funcionarios responsables de los actos violentos y además, el inicio de un proceso penal en  contra de los responsables de los delitos de homicidio y lesiones graves.
Si estudiamos solo algunos de los puntos resolutivos, la CNDH dice que no se agotaron las instancias de diálogo, para evitar los hechos violentos, lo que incrimina directamente al Secretario General de Gobierno Luis Maldonado Venegas.
También se determina el uso excesivo de la fuerza pública por parte de la policía y concluye que su titular Facundo Rosas siempre estuvo al mando del operativo.
Y por otra parte, la comisión señala al Procurador Víctor Carrancá de haber obstaculizado las investigaciones y también de haber detenido ilegalmente a media docena de manifestantes, previo a los hechos de violencia.
En pocas palabras, hay tres funcionarios de primer nivel, directamente involucrados en las violaciones a los derechos humanos, lo cual es razón suficiente para exigirles su inmediata renuncia.
Pero para sorpresa nuestra, pese al demoledor dictamen, hasta el momento no ha renunciado nadie.
Y no renuncian porque tienen agarrado a su jefe de donde más le duele, ya que si abren la boca y dicen quién es el autor intelectual de estos hechos, pondrían en riesgo la permanencia de Moreno Valle en Casa Puebla.
Lo que no terminan de entender, es que esto apenas inicia, los tribunales esperan pacientes al Señor de las Balas.
 
Un Procurador mentiroso
Después del papelón que hizo Víctor Carrancá en todos los medios nacionales, en donde juró que fue una onda expansiva proveniente de un cohetón, resulta insostenible como Procurador de Justicia.
No me imagino como el hombre que inventó toda una telenovela para salvar a su jefe –incluidas las 50 cabezas de marrano–, pueda seguir al frente de la PGJ, la cual se encarga de investigar la comisión de delitos.
Por simple dignidad, Carrancá debió renunciar desde el mediodía de ayer, pero es evidente que la vergüenza ni la conoce.
Hoy los poblanos tenemos un Procurador cínico y mentiroso.