Una foto colocada en la cuenta de Twitter de Marco Adame, exgobernador de Morelos, dio cuenta de la inmensa soledad política en la que se encuentra el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle Rosas, que se sumió en una profunda crisis de legitimidad por el caso Chalchihuapan.
Ayer jueves que el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Raúl Plascencia Villanueva, daba cuenta de las arbitrariedades en las que incurrió la administración panista, Gustavo Madero Muñoz y la plana mayor del Partido Acción Nacional entregaban más de 2 millones de firmas para llevar a consulta la viabilidad del salario mínimo, en San Lázaro.
El gesto de la cúpula panista en el país es sintomático de una conducta disimulada apenas en los últimos dos meses, desde que se produjo el violento choque de granaderos y un grupo de pobladores inconformes por el retiro de los servicios del Registro Civil en San Bernardino Chalchihuapan.
Y contrasta notablemente con el activismo desplegado por el propio dirigente nacional del partido de Moreno Valle, que defendió hasta con los dientes a una protegida de otro neo panista en Boca del Río, Miguel Ángel Yunes Linares, y que en estado de ebriedad atropelló y mató a un joven.
Dos casos análogos que el presidente del PAN midió con varas distintas y ese gesto debe quedar consignado. 
La víspera que la CNHD confirmó que hubo violaciones al derecho a la vida, la costosa factura que pagó el niño José Luis Alberto Tehuatlie Tamayo, Madero, sonriente, junto a su coordinador senatorial, José Luis Preciado, cargaba cajas con las firmas para la consulta que impulsa ese partido. 
Muy cerca y sonriente, como todos los panistas que caminaron ayer los pasillos del recinto legislativo, el presidente estatal del PAN y diputado federal, Rafael Micalco Méndez, y metros atrás, el secretario de Comunicación del CEN del PAN, Marcelo García Almaguer, el cercanísimo operador del mandatario poblano.
No hay casualidades en política. En el centro de la toma de decisiones del panismo tenían registro del día y hora en que ese dictamen vería la luz pública con la contundencia que ahora se puede observar y notablemente adverso a un proyecto político que enfrenta su peor momento.
La decisión de marchar juntos para entregar las firmas recabadas para la causa que anima a Madero encierra un mensaje críptico, como los que suele utilizar la clase política: el camino del maderismo corre en sentido contrario al del proyecto de un gobernador intolerante a la crítica, la oposición y el debate público.
La sonrisa de los panistas que ayer entregaron sus firmas en un ambiente festivo contrastó notablemente con el gesto adusto del aliado de Gustavo Madero en la interna de hace unos meses, cuando supo de las conclusiones previsibles del ombudsman, que sus policías mataron al niño de Chalchihuapan. 
Las dos caras de un mismo tema.