Gracias a la más reciente pieza oratoria de Gustavo Madero Muñoz, el dirigente del Partido Acción Nacional de la crisis post gobierno, sabemos que además de la lujuria, la avaricia, la ira y la envidia, también es recurrente la práctica de la desmemoria.
Y es que cuando terminó su discurso al pie del Ángel de la Independencia, en avenida Reforma, un dato había faltado en su discurso por la conmemoración del partido que llega a la senectud política con 63 años en oposición política y 12 de ser gobierno a nivel nacional.
“Estamos aquí parados en un lugar muy emblemático mis amigos, aquí Maquío se paró en 1988, para dar un grito en contra del fraude electoral”, recordó el dirigente que en el presente consiguió dividir ese partido que antes fue referente de autoridad moral y ética pública.    
“En este lugar también empezó su campaña a la jefatura de Gobierno del Distrito Federal, Carlos Castillo Peraza, ese gran hombre, ese gran panista que luchó contra todo, incluso contra la incomprensión de los medios, hizo una campaña valiente, denunciando todas las corrupciones.
”¿Y saben también quién estuvo aquí?”, preguntó a los asistentes reunidos ahí. 
“Aquí también estuvo para celebrar la victoria en el año 2000, cuando ganamos la Presidencia de la República, con Vicente Fox, aquí estuvimos celebrando”.
Y se fue de frente, sin mencionar al último panista en gobernar el país, el hombre que abrevó justo de la filosofía política de Castillo Peraza, el intelectual que hizo política en las filas opositoras: Felipe Calderón Hinojosa, motivo de diatriba constante en la vida interna panista.
Calderón, en efecto, estuvo también al pie del monumento para una ceremonia que no fue menor en la historia del país: el regreso de los hombres que contribuyeron al México Independencia en 1810 al mausoleo de la columna de Reforma, en una ceremonia celebrada el 3 de agosto de 2011.    
No existe y no existió según la lógica de Madero, el pasado inmediato en el que el michoacano. Negó el derecho a un correligionario suyo que había llegado al poder presidencial tras una intensa guerra post electoral con una mínima votación de diferencia respecto del candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador.
No es ningún consuelo ni motivo de regocijo que en las últimas semanas el PAN de Madero nos haya demostrado con claridad de lo que está hecho. 
El hedonismo y avaricia de su excoordinador en San Lázaro, Luis Alberto Villarreal; la soberbia y la ira de Rafael Moreno Valle, el gobernador de Puebla que no termina de digerir que un grupo de humildes habitantes de Chalchihuapan haya ganado la primera batalla tras el homicidio del niño José Luis Alberto Tlehuatie.
El racismo expresado a través de gente como Guillermo Padrés, en Sonora, por el encierro del líder yaqui Mario Luna, o un personaje menor del panismo en Querétaro, Carlos Manuel Treviño, injurioso profesional contra la gente de color de piel distinta, entre quienes se cuenta el jugador de fútbol Ronaldinho.
“Con unidad, con fortaleza, aquí, mis amigos, celebramos 75 años de historia del PAN, de hombres y mujeres valientes, que han defendido la libertad y la democracia, y por eso debemos honrarlos siempre, con mucho respeto, su vida, su trabajo y su esfuerzo” arengó Madero.
Acicalados y bien peinados, con la infaltable corbata azul y sus trajes Armani ellos; y sus bolsas Michael Kors ellas, aplaudieron entusiasmados al Madero de este nuevo PAN que busca la reinvención sin una sola figura de peso que lo acompañara en su desangelada celebración.