Para el morenovallismo, el cuarto Grito de Dolores del gobernador Moreno Valle será el más amargo de los seis que realizará durante su sexenio —restan dos—.
A los festejos patrios le antecedió el dictamen de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos que echó por tierra la teoría morenovallista de que un cohetón mató al niño de 13 años en San Bernardino Chalchihuapan.
Trascurrieron seis días de la recomendación de CNDH, el gobernador que divulgaba la teoría del cohetón se reunió con medios de comunicación para explicar a detalle esa historia, ha guardado silencio, sólo en un comunicado oficial aceptó las recomendaciones emitidas.
Designó a un fiscal especial para el caso Chalchihupan, que luego de rendir protesta fue duramente cuestionado y deslegitimado por su negro pasado como ministerio público.
José Antonio Pérez Bravio como ministerio público defendió a capa y espada la tesis del suicidio de la activista de los derechos humanos Digna Ochoa y Plácido, a pesar de que los peritajes demostraban que Ochoa fue asesinada.
La recomendación de la CNDH cimbró al grupo en el poder. El gobernador Moreno Valle se ve tenso y nervioso, así lo constatan las fotografías de las ceremonias del 13 y 16 de septiembre, que hoy se publican en la portada de Intolerancia Diario.
Incluso, en la ceremonia del Grito de Independencia, Moreno Valle, cuestionado al pasar por el pasillo de ingreso al palacio municipal, alcanzó a musitar un “ya envié el boletín”.
La recomendación de la CNDH cimbró al grupo en el poder, que los morenovallistas a toda costa tratan de sacudirse de las 11 puntualizaciones.
El secretario general de Gobierno, Luis Maldonado Venegas, la misma noche del Grito de Dolores, aseguró que los dictámenes sobre la teoría de que un cohetón mató al niño de Chalchihuapan no son del gobierno del estado, sino de la Policía Federal.
Ayer, desfile patriótico del 16 de Septiembre, el senador Javier Lozano Alarcón afirmó que no se le hizo a la oposición ver la "crucifixión” del mandatario Rafael Moreno Valle. “Qué juicio político ni que ocho cuartos. Hubieran mucho querido ver esa crucifixión, pero no se les concedió”, recalcó.
Sin duda, el Grito de Independencia de este 15 de septiembre fue el más amargo para el morenovallismo.
Atrás quedaron los festejos patrios que se montaban para demostrar el poder del grupo en el poder. Del júbilo desbordado en los primeros años.
En el primer grito del sexenio, Moreno Valle sorprendió a la clase política. Acostumbrados a compartir el escenario del grito, alcalde y gobernador, el escaparate del Grito lo acaparó sólo el gobernador, se desplazó al entonces alcalde Eduardo Rivera.
En 2012, Moreno Valle mostró su poderío. Salió solo al palco del palacio municipal para dar el Grito de Independencia y dividió los festejos entre la zona los Fuertes de Loreto y zócalo capitalino. 
El año pasado fue el Grito de la transición, con la presencia del alcalde saliente, Eduardo Rivera Pérez, y del edil electo Tony Gali Fayad en el palacio municipal.
El del lunes, el Grito más amargo del sexenio.