La segunda mitad del mes de septiembre de este año debe quedar escrita en la historia de nota roja como una de las más sangrientas que haya vivido el territorio de Puebla. En ocho días han sido encontrados los cuerpos de cinco personas ejecutadas y desmembradas.
Al estilo del discurso de delincuencia organizada en Tamaulipas, Guerrero o Michoacán la plana que da cuenta de la crónica policiaca de los diarios se ha teñido de sangre producto de los hallazgos en diversos puntos de la geografía estatal y para ello no puede haber eufemismos que maticen la crueldad que se cuenta por sí misma.
El domingo 14 de septiembre a la altura del centro comercial Outlet, en la autopista Puebla-México, fue encontrado el primer cuerpo descuartizado y sus restos en bolsas negras. El sujeto quedó en calidad de desconocido, y de sus ejecutores ni sus luces.
El jueves 18 en la sierra norte la Policía Federal dio cuenta de una fosa clandestina con tres cuerpos en las mismas condiciones que el sujeto encontrado en la zona metropolitana del estado: desmembrados todos, con signos de tortura y disparo en la cabeza.
Más tarde se supo eran originarios del estado de Veracruz y en vida llevaron los nombres de Daniel Téllez Díaz, de 23 años de edad; y los hermanos Gerardo y Daniel Téllez Cortés, de 21 y 24 años, respectivamente. 
Y más recientemente el conductor un taxi de nombre Antonio Zempoaltecatl Cortés, de 55 años de edad. El cuerpo desmembrado fue encontrado en la cajuela del coche de alquiler que conducía en el sur de la ciudad capital, hacía Azumiatla.               
El fenómeno debe ser motivo de alerta para los cuerpos de seguridad e inteligencia del estado. El mapa delincuencial debió haber sufrido algún tipo de modificación, pues las señales inequívocas de grupos de alta peligrosidad comienzan a dejar rastros en la prensa local.
Apenas este martes 23 el periodista Alfonso Ponce de León en su columna “Porque los muertos corren rápido”, publicada en Intolerancia Diario, daba cuenta de dos eventos que se inscriben en esa misma lógica.
Un comando de 10 sujetos encapuchados y fuertemente armados con rifles de asalto arribaron a dos establecimientos de giros negros como el Versalles y La Casa del Abuelo, el primero ubicado por el rumbo de los estadios y el segundo en el bulevar Hermanos Serdán.
Perpetraron atracos en ambos casos sin que nadie se los impidiera o les hiciera frente. Los propietarios de los negocios decidieron no denunciar ante la Procuraduría General de Justicia de Puebla “presuntamente por que fueron amenazados por los maleantes” escribió el columnista especializado en nota roja.
El 24 de enero de este año otro local ubicado en la avenida Juárez y 21 Sur, conocido como La Patrona, fue rafagueado por un numeroso grupo de desconocidos. Eran las 3 de la mañana y en los alrededores quedaron más de 120 cartuchos de AK-47.
La más reciente entrega de Intolerancia Diario, Ponce de León tituló su texto con una pregunta que inquieta “¿Extorsión, cobro de piso o atraco?”.
No parece haber respuesta para la interrogante que planteó el periodista pero las señales son tan ominosas como la ineficacia de los responsables de evitar que los grupos de narcos, secuestradores o asaltantes anden por ahí sin siquiera despeinarse por los tiempos violentos que día a día quedan documentados en la prensa.