Seguimos con la descripción de la corrupción que impera en Vialidad estatal, que en la víspera comenzamos.
5) Los controlados. Tanto en la ciudad de Puebla como en las 8 regiones, los comandantes cobran igualas o “entres” a materialistas, transportistas, comerciantes, vehículos de empresas y constructoras a estos les llaman “los controlados” y tienen que cumplir con una cantidad que va desde mil 500 pesos a los 14 mil mensuales, dependiendo de la cantidad de vehículos que posean o representen; si se niegan a cumplir, son amenazados con el argumento de que los van a infraccionar en el corralón por cualquier infracción o falta que cometan; lo que los usuarios no saben es que el personal de las regiones no está facultado para infraccionar si no es por accidente o estado de ebriedad.
6) Los aviadores. Personal adscrito en la Dirección de Vialidad y las 8 regiones que no se presentan a laborar por la simple y sencilla razón que con uno de los dos cheques que perciben mensualmente lo aportan al señor subdirector operativo, Jaime Oropeza González, o los comandantes regionales, según sea el caso, mismos que los “solapan” y solo les piden que una vez a la semana vallan a firmar el libro de asistencia “por si las moscas”. 
El equivalente a un cheque de los antes referidos va de los 3 mil 500 a los 4 mil 200 pesos por elemento que no se presenta a trabajar. ¿Y la Contraloría? “Bien gracias, sólo una o dos inspecciones por año”.
7) Infracciones. En el apartado de infracciones hay un faltante alarmante de garantías y recibos de pago, ya que el subdirector y la exjefa de departamento, así como los comandantes regionales, han hecho y deshecho cobrando el monto de las boletas para su beneficio personal a precios exorbitantes, omitiendo ingresar en dinero a la Secretaria de Finanzas, como corresponde; la forma de comprobar esto es sencilla, basta con que Contraloría haga un balance o auditoria y vean si es cierto o no. 
De todo esto tiene conocimiento el comandante Oropeza González, mismo que permite estas arbitrariedades ya que cada comandante regional aporta para su causa de 15 mil a 20 mil pesos mensuales.
En el departamento de peritos de la 105 Poniente si caes en la desgracia de tener un percance vial, choque o volcadura, no te vas a salvar de pagar de 5 mil a 15 mil pesos, sin contar con el oneroso servicio de grúa y reparación de daños, todo este dineral no ingresa a las arcas del estado, va directamente a manos del señor subdirector y dicen que también al alto mando.
Las autoridades correspondientes sólo deberían verificar el ingreso oficial y compararlo con la cantidad de accidentes que se suscitan diariamente, ya que solo reportan los hechos de tránsito, donde resultan muertos y lesionados.
 
En el interior más de lo mismo
En Izucar de Matamoros, Gabriel Fuentes, mejor conocido como “el roba motores” o “el o landa”, hace tres años, siendo encargado de la delegación de Lara Grajales, obligó a un elemento a irse a robar un motor al corralón de Zacatepec, con su respectivo oficio, para —según él— arreglar su patrulla; con esto también se demuestra su falta de capacidad y desconocimiento de la ley, o lo neófito que es o será; tal vez el señor es muy inocente.
Raymundo Sánchez Pérez es otro claro ejemplo de corrupción, ya que gracias a un problema mayúsculo que ocasionó en Amozoc de Mota desaparecieron las 34 delegaciones en el interior del estado. 
Dijeron que en las ocho regiones sólo estarían a cargo de personal honorable y muy capacitado, lo cual es completamente falso; sólo hay que ser incondicional y “entrarle” con Oropeza.
En la región de Xicotepec de Juárez, concretamente en la oficina auxiliar de Villa Lázaro Cárdenas, se expiden permisos para circular sin placas a 350 pesos cada uno por un término de 30 días. Con la condición de que las unidades beneficiadas sólo puedan circular en poblaciones de Veracruz. 
Hasta aquí la lista de anomalías y corrupción en Vialidad Estatal.
¿Alguna autoridad tendrá la voluntad política para frenar todos estos abusos? 
Veremos y diremos.