En días pasados la delegación Puebla de la Procuraduría General de la República (PGR), por medio de su delegado Normando Bustos Bertheau, informó de una importante detención realizada por elementos de la Policía Federal Ministerial (PFM), como consecuencia de una orden de investigación girada por el agente del Ministerio Público adscrito al Centro de Operaciones Estratégicas (COE), tratándose de Adrian Peral Bustamante, de 21 años de edad, a quien le encontraron en su poder 13 envoltorios de marihuana, 71 de cocaína en piedra, siete pequeños y 17 medianos de cocaína en polvo, que llevaba guardados en una bolsa de color negro, guardada en la guantera de su vehículo Chevy, de color azul acero, placas TYK-3276, que estaba estacionado en la avenida Juárez, esquina con Chietla, de la colonia La Paz.
Normando Bustos Bertheau informó que este hombre era investigado por posibles nexos con el crimen organizado y no estaba del todo errado, las investigaciones de la PGR con relación a esta detención llegan a otros “cabecillas” muy importantes del narcomenudeo y del crimen organizado.
Para comenzar, le comentó que Adrian Peral Bustamante tenía mucho tiempo operando en Puebla, trabajando para la distribución de drogas, principalmente la cocaína, y que para ocultar sus operaciones trabajó como gerente del after conocido como Bananas, clausurado por el ayuntamiento de San Pedro Cholula, que era propiedad de José Luis Aldama Olivos, también vinculado con los nueve Zetas detenidos en semanas anteriores y que se encuentran recluidos en el Cereso de mediana seguridad de Tepexi de Rodríguez, donde incluso se dice que uno de estos ya obtuvo su libertad.
José Luis Aldama ya ha operado en otros negocios de giros negros y en muchos de estos se ha reflejado la presencia del crimen organizado.
Le comento que uno de los miembros del crimen organizado, ligado con el cartel del Pacifico, conocido con el apodo de “Playa”, era el jefe de Aldama Olivos y muchos otros más.
Este personaje que en su permanencia en Puebla era custodiado por gente de diversas corporaciones policiaca, tenía la concesión de la distribución de drogas en toda la zona de antros de San Andrés Cholula, de Puebla y otros municipios, era también a quien José Luis Aldadama y el ahora detenido Adrian Peral rendían cuentas.
Fue el tiempo del “Chino”, otro joven jefe del narco, que “con gusto” sacaba su arma y la disparaba, quien primero le fue leal a los Zetas y luego se paso al Golfo, siempre con la encomienda de sembrar el terror.
Todos estos “genios” del crimen organizado huyeron tras la detención de los nueve Zetas.
Al “Playa” le dieron otra plaza y ya no va a poder tomarse fotográficas con artistas y vedets en la fuente de la avenida Juárez, mientras que la policía lo custodiaba.
“El Chino” también se fue, pero sí hay que decirlo.
La PGR les pisa “la sombra”, no tardan.
 
La prostitución nuestra de todos los días
La avenida de la 14 Oriente, desde la 5 y hasta la 3 Norte, se ha convertido en una verdadera romería de mujeres de la vida galante, que ataviadas con faldas cortas o pantalones entallados ofrecen sexo-servicios llevando bolsos de mandado, para evitar ser descubiertas y que son cuidadas por sujetos que se mezclan entre el comercio ambulante para “vigilar” sus inversiones.
Más de una vez los comerciantes han escuchado a estos hombres regañando a sus mujeres porque no caminan adecuadamente, porque no “fichan con alegría” e ingresan con clientes al edificio rosa con puerta negra, con numero 312, desde donde tímidamente se asoman otras mujeres, presuntas menores edad, que estarían obligadas a vender sus cuerpos.
Y resulta que sus “cinturitas” o “padrotes” son además quienes se dedican al robo de cadenitas y aretes de oro y que mantienen a raya a la Policía Estatal y Municipal, que solo aparecen después de que se comete un robo.
Y las mujeres de la vida galante, por lo menos de este edificio, que no debe tener ni el más mínimo permiso para operar como motel del paso, son también vigilantes, porque además de contonear sus cuerpos en busca de clientes y dinero para sus “cinturitas”, también llevas radios nextel para vigilar la llegada de la policía, de personal de la Procuraduría e incluso de periodistas, son ahora las que amenazan y protegen el edificio rosa.
¿Quién las protege a ellas?
Nos vemos cuando nos veamos.
 
Adrian Peral Bustamente, narcomenudista detenido.
 
Edificio San Lorenzo