El mensaje del líder nacional del tricolor, César Camacho, en la 31 sesión extraordinaria del Consejo Político Nacional fue claro y contundente.
Primero, respaldaron al presidente Peña Nieto ante los tiempos convulsionados que vive el país. “Ser priista —dijo César Camacho— es asumir como misión propia la prosperidad de los demás; es observar la ley como obligación y la ética como guía; es practicar la política y rechazar la violencia; es ser leal a las instituciones de la República, es ahora más que nunca oportunidad para refrendar respeto irrestricto e incondicional respaldo a quien es el primero entre sus iguales, a Enrique Peña Nieto”.
Segundo, el priismo nacional condenó los intentos desestabilizadores que en estos momentos proliferan en el país. “Los mexicanos —apeló el líder priista— vamos a superar los días aciagos que vivimos; trabajando en las comunidades vamos a cortar las ramificaciones de la cizaña que los desestabilizadores están tratando de sembrar entre nosotros. Rechazamos la violencia porque es la antipolítica, esa que hace de la lucha social, división social, que muta la manifestación en provocación, que convierte la diversidad en división, que pervierte la competencia en confrontación y desvirtúa la exigencia de justicia haciendo de ella injustificada violencia. Esto no se merece México”.
Tercero, el tricolor convocó la reconciliación. “Hacemos un llamado para que todos los que forman el Estado, los tres poderes y ámbitos de gobierno, además de las fuerzas políticas, las organizaciones de la sociedad civil y las personas a título individual, sin renunciar a sus convicciones y al ejercicio de sus derechos políticos, contribuyan a la recuperación de la concordia social y el direccionamiento de todo nuestro potencial, para que esta nación rompa todo tipo de ataduras.
”Restablezcamos el diálogo político civilizado, que es la mejor manera de prepararnos para las elecciones del año entrante, las instituciones por delante para respetar los derechos de todos, de modo que, sin distingos de ninguna naturaleza, impere el Estado de Derecho, pero no la fría norma jurídica, sino la regla de conducta cargada de valores”.
¿Hasta qué punto los priistas están dispuestos a contribuir a este objetivo? En el discurso, sueña halagador, pero en los hechos es harto complicado.
Y más aún, César Camacho, aseguró que “en este capítulo doloroso de la vida nacional debe aclararse y resolverse no sólo con la ley, sino con la justicia. No permitamos el reinado de la confusión. La transparencia acabará con las imprecisiones y los rumores infundados que denotan franca intención de hacer daño. Frente a la mala fe, la verdad.
”La realidad nos indica que en el México de nuestros días es muy importante evitar la ceguera, ante los desafíos de lo inmediato. Mirar sin miopía los evidentes buenos resultados y no perder de vista el promisorio horizonte que se presagia para México”.
El discurso priista como golpe mediático fue contundente, sobre todo porque los demás partidos políticos se mantienen en dimes y diretes internos.
Veremos de qué son capaces los priistas, que, por el momento, tienen de su lado un bueno argumento político para su estrategia electoral 2015.