Corría el mes de junio del 2009. El entonces candidato a la gubernatura se paró, en campaña, frente a la Secretaría de Finanzas. Con pantalón beige y camisa azul, Moreno Valle tomó el micrófono y les aseguró a los trabajadores que no perderían el empleo si tachaban el símbolo de la Coalición Compromiso por Puebla en la boleta.
Desde entonces, poco más de 12 mil personas se lamentan de que aquel personaje, que les prometió los cuernos de la luna, haya llegado a la Casona de los Fuertes. Sin empleo y viviendo en uno de los estados más endeudados del país, se han dado cuenta de que sólo los usó.
Y es que de la barredora morenovallista nadie se salvó. En principio, se creyó que por las revanchas políticas las bajas serían contra los marinistas, priistas y todo lo que oliera al tricolor; sin embargo, las fobias del Señor de los Cerros lo llevaron a jalar parejo; se fueron del gobierno desde los altos mandos, hasta jardineros, personal de aseo y mantenimiento.
El único pecado de estos incautos ciudadanos fue haber trabajado en el sexenio anterior; y otros ni siquiera eso, ya que tenían laborando hasta dos décadas y tres sexenios en el gobierno estatal.
Si no fuera por el ejercicio periodístico emprendido por Intolerancia Diario desde junio de 2012, no se conocería la cifra exacta de los trabajadores que se quedaron en la calle de todas las dependencias del gobierno, desde las secretarías, hasta la oficina descentralizada más pequeña.
Al inicio de la administración morenovallista se hablaba de un aproximado de mil 500 despidos. Sin embargo, la realidad distaba mucho de aquella mentirosa cifra.
Fueron más de dos años y medio los que se requirieron para obtener una cifra total, tiempo en el que se formularon 34 solicitudes de información.
Y es que todas las dependencias estatales se colocaron bajo la misma bandera, contestando al unísono que la información tenía que recogerse personalmente en cada dependencia, haciendo casi imposible la investigación del reportero Jorge Castillo.
Pese a los obstáculos, la investigación continuó al grado que las dependencias entregaron información parcial, digitalizada e indescifrable. Una simple burla a la transparencia, solapada por la misma Comisión de Acceso a la Información Pública (CAIP).
Ante la negación sistemática del gobierno y la CAIP, se promovieron dos juicios de amparo ante jueces y magistrados federales, de cuyos resultados se obligó a las dependencias a entregar la información.
Ahora, tras este tiempo de esfuerzo en los tribunales, gracias al apoyo en materia jurídica del Centro Ciudadano de Transparencia, AC, se logró vencer a la opacidad y conocer la magnitud de lo que fue el tsunami de despidos.
En total, 12 mil 79 poblanos fueron echados a la calle. 
Quienes recuerdan aquella rueda de prensa de junio de 2009 y la desfachatez con la que el entonces candidato se presentó a engañar a los empleados entienden la razón de querer ocultar el escandaloso número de despedidos.
Para su mala suerte, gracias a la tenacidad del reportero de Intolerancia Diario Jorge Castillo hoy sabemos que fueron más de 12 mil los despidos.
De ese tamaño fue la farsa morenovallista.