Cobardía, complicidad, incapacidad, o el término que a usted se le ocurra puede ser aplicado; pero la verdad es que Moreno Valle busca a toda costa deshacerse de la responsabilidad que implica el homicidio de un importarle hombre de la industria en el municipio de Tehuacán.
La ejecución del empresario José Manuel Herrerro Heredia representa un claro ejemplo de la creciente inseguridad que se vive en el estado y que lamentablemente está solapada por el gobierno morenovallista.
Para no ir lejos, el gobernador Moreno Valle reconoció el ilícito, aunque al igual que Iguala, decidió deslindarse y echarle la culpa al Gobierno Federal, y en particular a Miguel Ángel Osorio Chong.
Queda claro que en este momento para cualquier gobierno estatal será muy fácil sacudirse la culpa, acusando al gobierno de Puebla, sin importar que los delitos hayan sido en el territorio de los estados.
En la declaratoria del gobernador Moreno Valle, queda claro el deslinde, en donde según él todo es culpa del gobierno de Enrique Peña Nieto.
Con su clásico cinismo, el Señor de los Cerros decidió deslindarse de los lamentables acontecimientos en Tehuacán, diciendo que son temas que involucran al gobierno federal.
Textualmente, Moreno Valle dijo: “Como gobernador y ciudadano estoy indignado, vamos a ver que se puedan esclarecer los hechos, pero tenemos que hacer algo, no podemos permitir que la falta de coordinación nos traiga esos resultados, sobre todo cuando se ve que no se ha podido, por parte del municipio, cumplir con su función”.
Está fácil ahora echarle la culpa por una parte a Peña Nieto y por otra a la presidenta municipal de Tehuacán. Es decir que aplicando la lógica de Ayotzinapa, es más fácil echarle la culpa al presidente de la república que a quienes realmente tienen responsabilidad en el asunto.
Que no jodan.
El gobernador debe asumir su responsabilidad por el cobarde asesinato de José Manuel Herrero y su esposa, Cristina, antes que intentar lavarse las manos culpando a Peña o a la presidenta municipal.
Nos guste o no, en Tehuacán la inseguridad ha rebasado los límites de lo permisible, y es un hecho que estamos a punto de tener uno más de los municipios controlados por el narcotráfico.
Por increíble que nos parezca, el segundo municipio en población e importancia financiera del estado está en camino de convertirse en un espacio de control del crimen organizado.
Desafortunadamente, el Señor de los Cerros es rehén de su secretario de seguridad, Facundo Rosas, quién gracias a la impunidad que le otorga su jefe hoy tiene sumido a Puebla como uno de los estados con los más bajos índices de seguridad en todo el país.
Y lo peor es que como don Facundo tiene agarrado de lugares muy dolorosos al mandamás poblano, las cosas en materia de seguridad seguirán exactamente igual.
Es una pena que Puebla esté sentenciad a padecer la corrupción y los excesos de un funcionario que fue señalado por la Comisión de los Derechos Humanos como un asesino, sin que el gobernador esté dispuesto a ponerlo entre las rejas.
Por el contrario, hoy es inmaculado secretario de Seguridad Pública Facundo Rosas Rosas.
Ni más ni menos.
Y que se chinguen todos los poblanos.
Ni más ni menos.