Supuestamente, en el estado de Puebla la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) mantiene control en lo que se refiere a los cuerpos de seguridad, y le digo supuestamente, porque hay municipios con policías que están desarmados o portan armas sin tener permiso, y no sólo municipios, en la misma ciudad de Puebla hay policías, sobre todo ministeriales, que portan armas sin tener ningún permiso, además de estar reprobado en sus exámenes de confianza.
Pero lo que realmente se encuentra en un total descontrol es la "seguridad privada" de los “antros”, de todos los que se ubican en la ciudad de Puebla y en sus municipios cercanos.
Ni qué decir de los que se ubican en la isla del Angelópolis, donde no se sabe si los que trabajan en la seguridad son sicarios, vendedores de drogas o simplemente "gorilas" sin ningún tipo de educación ni conocimiento de algún tipo de moralidad.
Varios de los clientes de esta zona de antros enviaron una carta a esta columna para quejarse de los "guaruras" que se encuentran en el antro La Chilanguita, donde menores de edad, mujeres y clientes que no pueden defenderse han sido blanco de agresiones por este tipo de sujetos.
Agresiones de este tipo se registraron el fin de semana pasado, ‎varios clientes fueron golpeados por los empleados de seguridad, que además de montoneros son también atracadores.
Debería haber alguna autoridad que exigiera a los propietarios de estos negocios que contratarán a empleados que van a tratar con clientes, muchos de ellos que apenas cumplieron los 18 años de edad, para ser amables y tolerantes, que se deje el asunto de los sicarios y los golpeadores para los cárteles.
 
Consignan a dos por homicidio, sin tener pruebas
Ni modo, esta administración de gobierno tiene sus filas totalmente cerradas. El Poder Judicial tapa a los encargados de procurar justicia, estos son tapados por la Comisión de los Derechos Humanos, todos por la Contraloría del estado; así las cosas.
Esto viene a colación por un caso ocurrido la tarde del domingo 30 de noviembre, en el interior y exterior de las canchas de fútbol de la preparatoria Benito Juárez.
‎Dos hombres que participaban en un partido de fútbol fueron asesinados con disparos de arma de fuego, además de que hubo un herido, por hombres que lograron escapar.
Tras lo ocurrido, una "oportuna" intervención de una mujer policía municipal, que dijo ver un hombre que portaba un arma en la cintura, fue suficiente para que éste fuera detenido, acusado de un doble homicidio, y ahora hasta consignado al Juzgado Cuarto de lo Penal, donde le dictaron un auto de formal prisión, cuando no existen pruebas en su contra, de que haya disparado un arma de fuego.
Pero ahora no sólo por homicidio fue consignado Luis Donaldo Campos Contreras, sino que ahora también José Daniel Campos Contreras y Vicente Fernández Martínez fueron acusados y les dictaron un auto de formal prisión por homicidio, mientras que a los cuatro restantes los acusaron por encubrimiento.
 
Lo ejecutaron porque no quiso cambiar de bando
En las actuaciones del Ministerio Público obran las declaraciones de familiares de Marco Antonio Martínez, ‎quien al momento del atentado fue herido en ocho ocasiones, en piernas, espalda y cabeza, y quien murió en el hospital del ISSSTEP, tras ser sometido a dos intervenciones quirúrgicas.
‎Marco Antonio era quien en realidad querían los hombres que efectuaron los disparos, porque no fue sólo uno. Y es que Marco Antonio, como se lo he venido comentando, fue sobrino de Oswaldo Nájera Reyes, "el Tachi" o "el Mafaro", ejecutado el 7 de marzo pasado, cuando se encontraba dentro de su vehículo, junto con su esposa, quien, como consecuencia, quedó paralótica.
Oswaldo era el segundo al mando de un grupo de Narcomenudistas, el primero fue Alfredo Arcega Silveti, quien también fue ejecutado con disparos de arma de fuego.
Todos ellos fueron asesinados porque se negaron a pertenecer a un cártel de la droga.
En las declaraciones de los familiares de Marco Antonio Martínez existieron las mismas amenazas.
Dijeron que este mismo grupo criminal, implicado en las ejecuciones que le comenté, fue el que se comunicaba con Marco Antonio; sabían que éste fue incondicional de Oswaldo, "el Tachis", y por lo mismo conocía todos ‎los contactos para pago de protección, distribución de enervantes e incluso dónde abastecerse.
En todo momento lo buscaban para que se pasara a su grupo y éste nunca quiso, como consecuencia también fue asesinado.
‎Lo bueno es que la justicia federal no tiene patrón.
Nos vemos cuando nos veamos.