Está fea la cosa: Como que ya sabíamos que esta situación que hoy vivimos en nuestro México iba a estallar. Antes vivir como burócrata era sinónimo de sencillez, hasta que salió la famosa frase “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”. 
Hoy, lector querido, te puedo asegurar que muchos empiezan a pensar que “vivir en el presupuesto es vivir en el horror”, porque se están cagando del miedo a que se les caiga el teatrito de corrupción y de manipulación que ha mantenido por años.
Desde luego que todavía existen los que piensan como quinceañeros frente al Sida: “A mí no me va a dar”. Y siguen pidiendo moches y mordidas a diestra y siniestra, sin pensar que esta actitud no sólo le puede costar el bote y hasta la vida —pa como están las cosas—, si no que también se llevarán entre las patas a su familia. No sólo los burros de noria se cansan, sino hasta los bueyes y el pueblo.
Obviamente, la bronca va a despegar cuando los cuatro bueyes que conforman la verdadera “clase media” vean afectada su vida. Porque los jodidos (que son la mayoría de los mexicas) ya no tienen nada que perder.
Lo que me parece absurdo es que, estando las cosas como están, todavía hay una sarta de matalotes que se dicen “servidores del pueblo”, con discursos dignos del más retrógrada “compañero” del tiernísimo Maduro que no tienen ni la más remota idea de lo que hace. El socialismo tendrá que llegar al mundo, el socialismo es para toda la sociedad y no para unos cuantos “elegidos” que sólo ven para microsociedad de sus bolsillos.
De esta inconformidad, de descontento que el pueblo tiene en contra de sus políticos se sirven otra serie de vivales que de plano no tienen madre. Lo que me revienta el hígado es que, a pesar de que las cosas están que arden, todavía hay políticos que hacen campañas en los medio echándose flores. “San Pedro, un gobierno en el que la gente sabe en qué se ha gastado el dinero”. No marchen. Estos mensajes son como los de la Cámara de Diputados: vil atole con el dedo. 
La gente ya no cree ni en su sombra, y bajo esta premisa está creando a sus hijos, sus hijos ya no tiene fe en nada, todo debe ser instantáneo, aquí y rapidito, sin el menor esfuerzo… pa qué, si de cualquier manera me van a joder…           
Esto es lo peor que le pueda estar pasando a mi México querido. Por bien de todos: “No más atole con el dedo”.