Algunos priistas apuestan por la desmemoria y pretenden de un plumazo borrar su entreguismo a la clase política que hoy gobierna en el estado. Tal es el caso de Zenorina González y Elvia Suárez.
Ayer, las exdiputadas locales acudieron, puntuales a la cita, a los cursos que ofrece el Icadep para aquellos aspirantes que buscan aparecer en la boleta electoral del próximo año. El curso tiene como objetivo certificar los conocimientos de los suspirantes sobre los documentos básicos del tricolor.
La presencia de González y Suárez pasaría desapercibida, de no ser por un detalle: el pasado 13 de octubre de 2013, las entonces diputadas locales encabezaron una rebelión y se declararon independientes.
En aquellos días, un total de cinco diputados de la bancada priista conformaron el bloque Pacto de México y dejaron mocha la representación del PRI en el Congreso local.
Junto con Zenorina y Elvia, los legisladores —afines al morenovallismo—Iván Conrado Camacho Moreno, Juan Manuel Jiménez, Elvia Suárez y Juan Ramón Felipe Campos “renunciaron” por tener desacuerdos con el entonces coordinador de la bancada, Ernesto Leyva.
El desempeño legislativo de nuestros personajes de marras se caracterizó por ser unos auténticos vasallos de los designios del Señor de los Cerros. 
Un dato curioso, durante el curso se tocó el tema de las obligaciones partidistas; en dicho punto se debatió sobre la “pérdida de la militancia”. Aquí, el presidente del Icadep en Puebla, Zeus Moreno, refirió que aceptar la candidatura de otro partido, apoyar públicamente o realizar proselitismo a favor de otro partido y dejar de formar parte del grupo parlamentario —ojo en este último punto— va en contra de la doctrina priista y, por ende, estarían fuera de la contienda para hacerse de una candidatura.
Quizás al escuchar estos tópicos, las exdiputadas se entumieron en el pupitre e hicieron oídos sordos. 
Apuestan a la memoria de corto plazo, sin embargo, su pasado las condena. Y es que estos exdiputados, convertidos en files discípulos del morenovallismo, no es un caso único. Vemos cómo los actuales legisladores del tricolor se han convertido en unos auténticos defensores y cómplices.
Acatan y no discuten las iniciativas que se envían desde Casa Puebla, sólo asienten cada que llega una iniciativa de ley.
El reto para la cúpula priista es cerrar el paso a aquellos oportunistas que ven en el PRI un trampolín para congraciarse con el Señor de las Balas.
Veremos y diremos.
 
Duro y a la cabeza
Cada vez son más las voces que se pronuncian en contra el morenovallismo. Ayer tocó turno a Víctor Manuel Carreto, líder de la sección 92 del SUTERM, quien condenó la represión del gobierno de Rafael Moreno Valle. Criticó el incremento de la inseguridad y los ataques a Chalchihupan, y acusó al gobierno estatal de enturbiar las negociaciones por el gasoducto e hidroeléctricas.
Así de contundente.
Sin duda, en el cuarto año de gobierno el señor de los cerros logró dividir a los poblanos, pero que cada día que transcurre son menos los morenovallistas puros que le apuestan a la continuidad de proyecto, que en los próximos meses se juegan su futuro.