El problema del transporte público en Puebla es tan añejo sin que alguna autoridad haya puesto orden y lo grave es que las mafias que lo controlan no se acaban, sólo se transforman o se multiplican. En estos momentos, estamos ante el surgimiento de una nueva mafia bajo el nombre de Red Urbana de Transporte Articulado.
Alguien hacía referencia a un encabezado del El Sol de Puebla del 26 de mayo de 1963 que señaló “Retirarán ataúdes rodantes en Puebla”, se refería a las unidades del transporte que manejaba la Alianza de Camioneros de José Antonio Seone y el capitán Francisco Díaz Sánchez que tuvieron el control absoluto hasta principios de los años ochenta cuando se les quitó el monopolio para crear otros grupos de poder, el del Consejo Taxista con Ernesto Cholula y posteriormente Pedro Díaz García.
En ese tiempo comenzó la lucha por el control del transporte en las colonias del sur y las diferentes administraciones, incluida la actual que permitieron los excesos en las rutas Mayorazgo así como Galgos del Sur con Ángel de la Sierra, su esposa Rosalina Carpinteyro y su padre José Roberto Sierra Rossete, así como Delfino Reyes Bocardo.
Para cada movilización político-electoral, incluidas las de la alianza multicolor de Compromiso por Puebla, en el 2010, se utilizaron esas unidades, manejadas por una mafia del transporte.
Pero lo mejor estaba por venir y entonces llegó el subsecretario del Transporte, Carlos Zurita García quien quitó la concesión a la Ruta Bicentenario, que circulaba por Periférico para dar la concesión a autobuses Estrella Roja,  con unidades que aparentan ser de reciente modelo, pero que tienen más de 10 años de antigüedad, además de permitir los exceso de la Ruta Rápidos de San Antonio, en ambos casos circularon sin placas.
Ahora nos encontramos en el surgimiento de una nueva mafia, la de RUTA, a dos años de su entrada en operación hay serias quejas de los usuarios porque las unidades van repletas y las llamadas alimentadoras tardan de veinte a 25 minutos en pasar, además de que estas cobran en efectivo.
El gobierno estatal está creando un monstruo ya que no se redujo el número de unidades, sino que habrá más pero sin una planeación de su derrotero, el centro histórico en sus calles 7, 9 y 15 norte sur son un verdadero caos.
Las víctimas del desorden y manejo discrecional del transporte público son los pasajeros y los automovilistas, que todos los días tienen que lidiar con auténticos cafres.
Y mientras, mafias vienen y mafias del transporte van, pero el servicio y la movilidad urbana no mejora, por el contrario se agrava.
Veremos si la línea dos del Metrobús resuelve el problema del traslado de pasajeros y, sobretodo el congestionamiento vial que existe sobre una de las principales vialidades de la ciudad, como lo es la 11 Norte-Sur.
Veremos y diremos.