Para la dirigencia estatal del PRD, más que un descuido o un error, es evidente su falta de memoria histórica sobre la vida de uno de los principales partidos de izquierda en el país.
El aniversario número 26 años de este partido político pasó desapercibido. El Sol Azteca se fundó un 5 de Mayo de 1989; sin embargo, para los llamados dirigentes estatales y los neo perredistas de nuevo cuño, olvidaron y para ellos paso desapercibido el día que se fundó su partido. Ni un solo evento para celebrar sus 26 años de vida, mucho menos alguna reflexión política sobre la terrible crisis por la que atraviesa dicho partido, no solo a nivel nacional también en Puebla, en donde han perdido toda compostura ética y comportamiento de un partido de izquierda.
Ni Luis Maldonado Venegas ni Carlos Martínez Amador emitieron una sola palabra sobre la vida de un partido al que dicen pertenecer. Tampoco los 16 aspirantes a una diputación federal, emitieron mensaje alguno, mucho menos un boletín reivindicando los principios de la izquierda.
Tampoco el senador Luis Miguel Barbosa Huerta y sus seguidores del FIP, utilizar la palestra para recordar las batallas de la izquierda en Puebla. Ni siquiera un mínimo desplegado público para recordar las demandas y el origen histórico de este partido; ellos que por más de 20 años han usufructuado el control de dicho partido.
En estos momentos, el PRD no vive una más de sus crisis internas, por sus conocidas divisiones, vive una grave y terrible situación de descomposición interna, su militancia se está desfigurando ante la falta de una identidad ideológica y  han perdido todos los valores éticos y  partidarios que les dieron origen.
A nivel nacional la mayoría de sus fundadores históricos se han ido del PRD, otros han sido excluidos y el control de sus aparatos partidarios los tiene una sola corriente: los llamados chuchos, quiénes en alianza con otras corrientes como ADN y Foro Nuevo Sol han convertido a este partido de izquierda en una gran empresa política en donde todo se compra y todo se vende.
Lo mismo pacta con el gobierno Federal que con la derecha política, representada por el PAN. Su fuerza territorial se ha diluido y han perdido representatividad  en muchos estados de la República.
Tal vez en la corta visión pragmática de sus dirigentes nacionales, lo único que cabe es negociar y pactar todo. Por eso hoy, la izquierda partidaria no tiene un proyecto de nación diferente al que representa el PRI o Acción Nacional. Han perdido toda visión de mediano y largo plazo para reconstruir un país diferente y han dejado de ser una alternativa partidaria para los jóvenes y las mujeres.
Lo que fue el principal partido de izquierda en el país, solo queda su marca, están extraviados tecnológicamente y no tienen un proyecto definido hacia donde llegar.
Por ejemplo en Puebla y después de su alianza con el PAN en el 2010, su estructura está debilitada y sin fuerza moral que los levante en el territorio poblano. 
La alianza misma con un gobierno duro los ha arrinconado políticamente y los ha inmovilizado en todos sus municipios.
Sus gobiernos municipales carecen de autonomía y están sujetos a las decisiones que les indica el gobierno local y no han respondido a las expectativas que generaron ante sus gobernados.
Los ciudadanos no ven ninguna diferencia entre los gobiernos de izquierda y los del PAN.
En el Congreso local perdieron todo comportamiento de respeto hacia un poder autónomo, siguen las indicaciones del coordinador de la bancada del PAN y no han generado reformas y leyes en beneficio de la  sociedad, bueno su miedo a la crítica es del tamaño de su cooptación y simulación.