En los próximos días, un nuevo escándalo puede estallar, en contra de los herederos de Doña Socorrito Romero Sánchez.
Independientemente del dudoso testamento que convirtió en heredera universal a su sobrina Estela Romero Bringas y como albaceas a los hijos de esta, de nombres Miguel Ángel y Alfonso Celis Romero, en días recientes se detectó un presunto fraude, que implica tanto a Estela Romero como a sus dos hijos.
Información bancaria oculta por los herederos de Doña Socorro y descubierta en días recientes por otros familiares, tipificaría un fraude calificado en contra de estos tres personajes.
La información en poder de este columnista revela evidencias de un presunto fraude, el cual le daría los elementos suficientes a las autoridades como para entablar un proceso penal, que dada la gravedad del delito, impediría su libertad bajo caución.
Esta nueva línea se sumaría a todo el conflicto legal que rodea a la dudosa herencia de Doña Socorrito.

La turbia historia de la herencia

El portal especializado en temas financieros Dinero en Imagen, publicó un artículo titulado "Se reparten en Puebla la fortuna de Socorro Romero Sánchez", abordando el tema del dudoso testamento que dio origen a la designación de Estela Romero como heredera universal y a sus hijos Miguel Ángel y Alfonso Celis como albaceas de la millonaria herencia, del cual retomo los principales fragmentos:
Se trata de quien fuera la principal persona física productora de huevo en todo el país.
Era dueña de la sociedad anónima Socorro Romero Sánchez y de Incubadora Mexicana, amén de contar con un imperio inmobiliario y participación relevante en los Hoteles Solaris, cuya fortuna se calcula en los 600 millones de dólares.
En pleno lecho de muerte su sobrina, Estela Romero Bringas, sus hijos Miguel Ángel y Alfonso Celis Romero, y su hombre de confianza, Noel Montes de Oca, celebraron una serie de actos tendientes a despojar a doña Socorro de su patrimonio amasado en 93 años de vida.
El 2 de diciembre de 2009, Socorro supuestamente otorgó un testamento público abierto ante la fe de Ramiro Rodríguez Maclub, el Notario Público 7 de Tehuacán, señalando como heredera universal a Estela Romero Bringas.
Asimismo se nombraron albaceas a los hijos de Estela, Miguel Ángel y Alfonso, y comparecieron como testigo Noel Montes de Oca y Efrén Marcos Garmendia. Doña Socorro fallecería dos días después.
Pero el acta de defunción marca como causa de deceso una falla orgánica múltiple de tres días. Su médico de cabecera ha declarado ante las autoridades que doña Socorro estuvo inconsciente desde diez días antes de su muerte y en un estado de enajenación mental absoluto.
Ante esa duda, sobrinos que se consideraron con derecho a heredar iniciaron en marzo de este año acciones civiles para obtener el testamento que se acusa de apócrifo, y una vez obtenido éste, se entregó en abril para su análisis.
Un reconocido experto en grafología y grafoscopía, antiguo colaborador de la PGR concluyó apenas este mes que hoy termina que la firma que aparece al calce del testamento no corresponde a la de Socorro, lo que implica consecuencias civiles y penales en contra del notario.
Asimismo, de quienes evidentemente serían beneficiarios de la validez del testamento, esto es Estela Romero Bringas y sus hijos Alfonso y Miguel Ángel Celis Romero.
Ese mismo 2 de diciembre de 2009, se celebró una asamblea de accionistas de Socorro Romero Sánchez S.A. de C.V., en donde supuestamente doña Socorro, por conducto de Noel Montes de Oca, enajenó 30% de las acciones de su propiedad.
Los beneficiarios fueron Alfonso y Miguel Ángel Celis Romero y Efrén Marcos Garmendia. Otra vez, el 2 de diciembre, en una asamblea diversa Socorro, representada por Noel Montes de Oca, volvió a enajenar el otro 70% de sus acciones restantes.
Y nuevamente los beneficiarios resultaron ser Alfonso y Miguel Ángel Celis Romero. Vale la pena mencionar que el poder que otorgó Socorro a Noel Montes de Oca lo protocolizó el mismo notario Ramírez Maclub.
Es decir, todo se quedó en manos del mismo grupo. Para que se dé una idea, se calcula que ese 70% en acciones equivale a la friolera de 100 millones de dólares. El tema va a seguir dando de qué hablar.

Tras la obligada cita periodística, debo decir que efectivamente el tema sigue dando de qué hablar, ya que la información en manos de este columnista y que publicaré en próximas entregas, anticipa una tormenta de tintes penales, en donde los principales involucrados son precisamente los supuestos herederos de doña Socorrito.
Bien dicen: “pueblo chico, infierno grande”.