En el último tramo del sexenio, cuatro auténticas obras faraónicas serán cacareadas por el Señor de los Cerros. La remodelación del estadio Cuauhtémoc, el teleférico, el tren turístico de Puebla a Cholula y la construcción del Museo Barroco.

Con estas obras suntuosas, nuestro personaje pretende catapultar sus aspiraciones presidenciales.

Pero en esta ocasión centremos la atención en el llamado Museo Internacional del Barroco.

El pasado viernes, Dinero en Imagen, del periódico Excélsior, publicó en la columna “El Contador” la millonaria inversión que realizará el gobierno de Puebla para llenar el museo de marras.

Retomamos un fragmento del texto en cuestión:

“En su objetivo por sumar más oferta al destino turístico de Puebla, Rafael Moreno Valle, gobernador de ese estado, está agregando más rayas al tigre y costos a los contribuyentes, pues el Museo Internacional del Barroco, que se construye en la entidad, requerirá que se paguen hasta 180 millones de pesos por los préstamos de obras a diversos museos del mundo, incluido el Museo del Prado y el Museo Reina Sofía, con el fin de que abra sus puertas en 2016. Eso, sin contar que la infraestructura que albergará las obras valdrá más de mil millones de pesos y los más de siete mil millones para el mantenimiento de la infraestructura a lo largo de dos décadas”.

Hasta aquí la obligada cita.

Retrocedemos unos meses, para ser precisos el 4 de junio de 2014, en aquella ocasión Jorge Alberto Lozoya aseguró que no serán saqueados los museos poblanos para vestir al museo que se edifica en la Reserva Atlixcáyotl.

Sin embargo, en aquella ocasión el funcionario omitió detalles, como el costo real que tendrá para los poblanos la llamada “Alianza Barroca”.

Dicha fraternidad, presidida por Miguel Ángel Fernández Villar, tiene como objetivo llenar las salas del museo morenovallista con obras prestadas, en donde se erogarán millones de pesos para pagar los traslados, empaque y seguros.

Entre las alianzas destacan la del Museo del Prado, a cargo de Fernández Zugaza; el Reina Sofía, a cargo de Miguel Borja Villel; con la dirección General de Artes de Guatemala, a cargo de Alfredo Tay.

Otra de las alianzas es con el Museo Franz Mayer, la cual costará a los poblanos cerca de 17 millones de pesos, de los cuales 14 millones se destinarán al patronato y 3 millones a sus directivos, más los gastos de transporte, empaque y seguros.

Como vemos los préstamos y renta de las obras representarán un fuerte gasto al erario público; se imagina cuánto tendrán que destinar para llenar el recinto de 18 mil metros cuadrados de exposición.

Sería interesante que personajes como el extitular de la Secretaría General de Gobierno, Luis Maldonado Venegas; el embajador Jorge Alberto Lozoya y Miguel Ángel Fernández Villar, responsable del proyecto, respondieran a las siguientes interrogantes:

¿El dinero considerado para adquisiciones de acervos en que se utilizará, pasará lo mismo que cuando se hizo el museo de Los Fuertes?

¿Para qué tener un museo que únicamente expone obras de otros países?

En 3 años, cuando terminen el préstamo de las obras ¿qué le quedará a los poblanos? ¿Será un edificio lleno de salas de exhibición vacías, por el que se tendrá que seguir pagando por los próximos 20 años?

¿Qué beneficio reciben quienes están a cargo del proyecto? (léase Luis Maldonado, el embajador Lozoya y Miguel Ángel Fernández Villar).

¿Continuará el proyecto el siguiente gobernador?

Las interrogantes ahí están; lo cierto es que el Museo Barroco es de los caprichos más costoso del Señor de los Cerros.