La brutal represión en San Bernardino Chalchihuapan representa para el morenovallismo un antes y un después.
Antes de los hechos violatorios a los derechos humanos los poblanos eran víctimas  de la política del miedo que el morenovallismo instrumento para poder gobernar.
Nadie se atrevía a desafiar los designios del grupo en el poder. Pero justo hace un año, en una marcha multitudinaria, miles de poblanos exigieron la renuncia delgobernador Moreno Valle.
Independientemente del número de participantes, lo más relevante fue que los poblanos decidieron romper con la política del miedo y decidieron salir a las calles para mostrar su inconformidad.
Los carteles de manufactura casera, con leyendas de reproche en contra del #GoberBala, demostraron que más allá de la presenciade algunos grupos políticos, esta vez no hubo acarreados ni tortas, ni frutsis, mucho menos amenazas de despidos.
Y por si fuera poco, los grupos políticos que ayer aparecieronforman parte de los partidos políticos que llevaron a la gubernaturaal Señor de las Balas.
En esa ocasión, en el movimiento Puebla de Luto no apareció la mano del PRI poblano y volvió a confirmar sus componendas con el morenovallismo. 
Sin embargo, la ausencia del tricolor le dio un mayor valor a la marcha, ya que participaron los que en otros tiempos eran los principales activos del gobernador: los ciudadanosy los partidos de la alianza Compromiso por Puebla.
Difícilmente una manifestación puede reunir a miles de ciudadanossin la estructura de los partidos o del gobierno. Pero en la marcha de agosto del 2014 no había camiones, no había microbuses ni combis.
Fue una muestra del hartazgo ciudadano de la represión, elautoritarismo, los excesos y los abusos de ungobernador queolvidó que los poblanos no le dieron un cheque en blanco, sinoun poder para que mejorara las condiciones de vida de los poblanos;un poder que está a punto de ser revocado por su totalincumplimiento.
Ese verano representó para el morenovallismo, el día en 
que los poblanos le perdieron el miedo.
Un miedo que se dedicó a sembrar desde el discurso de sutoma de protesta y que fue acrecentando conforme avanzó elsexenio.
Los poblanos, ese domingo 10 de agosto de 2014, se sacudieron ese temoral poderoso Señor de los Cerros y demostraron que están en piede lucha para acabar con los excesos de este gobierno.
A partir de esa fecha, la Puebla morenovallista ya no fue la misma.
Un año después esa participación ciudadana fue contundente y la inconformidad se reflejó en las urnas.
De los cuatro distritos en pugna en la elección de junio el morenovallismo perdió tres. Y lo paradójico es que el principal beneficiado de ese cambio de actitud de los poblanos fue el PRI.