Tras las amargas y lamentables experiencias del Señor de los Cerros de haber recurrido a dos personajes con incuestionables antecedentes de represores para hacerse cargo de la Secretaria de Seguridad Pública, cualquiera en su sano juicio hubiera pensado que el gobernador apostaría por un perfil distinto al de Ardelio Vargas y Facundo Rosas.
Sin embargo, justo cuando esperábamos probablemente a un poblano, con un limpio currículum, conocedor del estado y con conocimientos de los índices de inseguridad; a habitante de la casona de Los Fuertes se le ocurrió que era mejor traer a un fuereño, con fuertes antecedentes represivas y sin el más mínimo conocimiento del estado.
Así como usted lo lee.
El nuevo titular de Seguridad Pública será Jesús Rodríguez Almeida, “El Chivo”, cuyo último cargo fue el de secretario de Seguridad Pública en el Distrito Federal, del cual fue despedido por Miguel Ángel Mancera por haber sido el responsable de los actos represivos policíacos en la ciudad de México, en contra de quienes participaron en las manifestaciones por la muerte de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Pareciera que si Rafael tardó dos semanas en nombrar al nuevo titular, fue porque no encontraba a un personaje con las características de sus antecesores.
Es innegable que el gobernador busca perfiles afines, con los cuales identificarse en el momento de tomar decisiones.
Si analizamos y hacemos un recuento, nos daremos cuenta que ni Ardelio Vargas, ni Facundo Rosas se fueron por voluntad del gobernador pese a sus pésimos resultados en materia de seguridad; Vargas se fue porque Peña Nieto se lo llevó al gobierno federal y Rosas porque descubrieron la red de ordeña de ductos de Pemex en los que participaban sus colaboradores más cercanos.
Es decir, que si por Moreno Valle fuera, seguirían Ardelio o Facundo a cargo de seguridad, o mejor dicho, de la inseguridad de los poblanos.
Otro caso parecido lo tenemos con otro fuereño, autor de la falsa teoría del cohetón y que pese a su evidente incapacidad, sigue despachando desde la Procuraduría de Justicia, desde donde se fabrican los delitos por encargo directo de Casa Puebla.
Así las cosas, quienes cumplan y sacien las órdenes de violencia, represión e injusticia del Señor de los Cerros, tienen garantizado un lugar en su gabinete de seguridad.
Es la forma en la que se premia a quienes satisfacen con su complicidad el estilo de gobierno en este sexenio.
Si usted tiene miedo, créame que tiene motivos más que fundamentados para tenerlo.
Ni más, ni menos.