En la recta final del sexenio morenovallista los resultados saltan a la vista. Un rubro que el actual gobierno estatal no pudo frenar fue la pobreza.
Las consecuencias negativas y sociales de las políticas públicas restrictivas monetarias y fiscales  se tradujeron  en pobreza y marginación para Puebla, según el Coneval y sus indicadores de tendencia laboral de la pobreza a nivel nacional y estatal y, un decaimiento del PIB estatal entre 2013 hasta 2015 como puede notarse en las Cuentas Públicas recién aprobadas a ciegas, por los diputados morenovallistas.
Puebla necesita 25 años para liderar el desarrollo del país como lo reportó  la edición 2015 del Índice de Desarrollo Humano, la cual fue presentada el miércoles 4 de Febrero de 2015 por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en México (PNUD) y que retoma datos del año 2012, el segundo de la actual administración estatal que ya se vio rebasado con la nueva crisis devaluatoria de la actualidad.
El IDH —Índice de Desarrollo Humano— es un indicador compuesto que resume los logros promedio en tres dimensiones fundamentales para el desarrollo humano: salud, educación e ingreso. Se considera que cada una de estas representa una capacidad fundamental necesaria para que las personas puedan disfrutar de una vida que consideren valiosa. 
Puebla ha presentado un sensible aumento en el Índice de Tendencias Laboral de la Pobreza (ITLP) ya que como se muestra en entregas anteriores del “Observatorio Sobre Desarrollo Regional y Pobreza” con base en: Coneval 2015, dio a conocer los resultados correspondientes al cuarto trimestre de 2014 el pasado 23 de julio  y muestra la tendencia del poder adquisitivo del ingreso laboral a nivel nacional y de los estados (ENIGH-2014) y, muestra la tendencia del porcentaje de personas que no pueden adquirir la canasta alimentaria con el miserable ingreso laboral ya que, se muestra el alza de la pobreza por ésta vía.
Con tales indicadores, no se puede comprar una canasta alimentaria con estos salarios que se ven abatidos por la creciente inflación y carestía que provocan  además de los monopolios comerciales, los sobrecostos de inmuebles que se generan por las obras de relumbrón que lo único que hacen es repercutirlos en la enorme intermediación de los cambios  de uso de suelo que encarecen toda la cadena de intermediación entre las inmobiliarias y desarrolladoras que especulan con obras privadas que no están ligadas a procesos productivos locales o parques industriales al interior del estado y, generan sobreprecios en la región.
Las cifras son reales y sólo hay un responsable.