En esta columna se tienen documentadas por lo menos tres casos de trata de personas con fines de explotación sexual, en contra de Azucena Jazmín Márquez Rodríguez, directora de Centros de Reinserción Social, que depende en forma directa de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSP).
Pero estas denuncias, las originales, fueron depositadas en el escritorio del procurador general de Justicia, Víctor Antonio Carrancá Bourguet, y se supone deben de estarse integrado, por separado, en la Fiscalía para delitos cometidos por funcionarios públicos y la de investigación de trata de personas que tanto presumen el procurador y el gobierno que representa.
En las denuncia de trata con fines de explotación sexual son muchas las víctimas, todas ellas internas del Centro de Reinserción Social de San Miguel, las que han sido obligadas a tener relaciones sexuales con internos del mismo penal, por lo que funcionarios del Cereso cobran de mil a 2 mil pesos y a las internas les entregan sólo 300 para que no reclamen, además de que les prometen diversas "canonjías" dentro del penal.
En la misma denuncia las afectadas no sólo han sido obligadas a prostituirse, sino que además han sido violadas por los directivos de este penal, con la amenaza de suspenderles las visitas de sus familias, además de mantenerlas en celdas de castigo.
En las denuncias, quienes las han presentado en forma directa ante el procurador Carrancá señalan como principales implicados, además de la titular de los Ceresos a:
El exdirector del Cereso, Oscar Ramírez Martínez; el actual director, Rafael Carvajal Paz; así como uno de los supervisores apodado “El Charmin”; Adalberto (a) “el Cuatro o el Grillo”; los jefes de grupo, el comandante Ubaldo, (a) “el Soldado”; el coordinador y el subdirector de Seguridad y Custodia, Víctor Hugo García Rosales; y Marco Antonio Galván Ramírez.
Todos estos personajes se han enriquecido con las ganancias que dejan los sexo-servicios a los que obligan a las internas.
El caso es a todas luces una clara muestra de impunidad que se da dentro del gobierno de Rafael Moreno Valle, quien acaba de hacer pronunciamientos en favor de justicia y seguridad para los poblanos y permite que servidores públicos como los que le he comentado tengan la "casa de citas" más grande del estado de Puebla, y con todos los servicios, hasta el consumo de cocaína.
En este espacio se ha solicitado al procurador, ante el silencio que guarda por estas denuncias, haga el favor de contestar algunas preguntas que tienen que ver con este caso y se las presento.
¿Qué número de averiguación previa abrió la PGJ para investigar el caso de trata de personas con fines de explotación sexual?
¿Ya fueron citados a declarar la directora de los Ceresos y el exdirector del Cereso, Oscar Ramírez Martínez, y el actual director, Rafael Carvajal Paz, así como uno de los supervisores apodado “El Charmin”, Adalberto (a) “el Cuatro o el Grillo”, los jefes de grupo, el comandante Ubaldo, (a) “el Soldado”, el coordinador y el subdirector de Seguridad y Custodia, Víctor Hugo García Rosales y Marco Antonio Galván Ramírez?
¿Habrá acudido un agente del Ministerio Público para que la afectada ratifique su denuncia y aporte los nombres de todas las internas que están siendo obligadas a prostituirse?
¿Solicitará la PGJ que los funcionarios de la Secretaría de Seguridad Pública del estado sean separados de sus cargos para que las investigaciones se realicen sin presión política alguna?
¿Ya habrán "rescatado" a las internas que son víctimas del delito de trata de blancas?
‎O ante el hecho de que en este caso pueda ocurrir que hay un "conflicto de intereses", ¿van a permitir que sea la Procuraduría General de la República la que atraiga la investigación?
‎Lo que más indigna es la respuesta que la directora de Ceresos dio a las internas cuando le denunciaron que estaban siendo obligadas a prostituirse.
Respuesta que fue anexada en una de las cartas que fue presentada al procurador.
Esta fue la respuesta de Azucena Jazmín Marquez:
“Que deberían dar las gracias porque las están ayudando a ganar un dinerito, que ella era amiga del comandante Galván, que por eso lo había puesto ahí, pero en todo caso, sin que se lo pidieran las internas, hablaría con él para que no abusara y les diera más dinero, que por lo menos la mitad de lo que se cobraba, porque ella era mujer y tampoco iba a estar dando las nalgas por tan poquito”.
Esto sólo es una parte de lo que ocurre en el Cereso de San Miguel.
Nos vemos cuando nos veamos.