No podía ser de otra manera.  En lo que va del actual sexenio, el gobernador Moreno Valle una y otra vez recurrió a la añeja práctica de esconder la cabeza para evitar dar explicaciones sobre temas espinosos.
El 12 de septiembre de 2014, tras 24 horas de que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) dictaminara que el asesinato del niño José Luis Alberto Tehuatlie Tamayo, herido durante el operativo policiaco del 9 de julio de 2014, en San Bernardino Chalchihuapan, fue provocado por un proyectil que disparó la policía, el gobernador Moreno Valle, guardó silencio.
Ese viernes Moreno Valle inauguró el Centro de Educación a Distancia y Rehabilitación del centro escolar Presidente Manuel Ávila Camacho, en Teziutlán.
Cuidado en todo momento por su cuerpo de seguridad, el gobernador evitó dar entrevistas a los medios de comunicación para explicar por qué la Procuraduría General de Justicia (PGJ) realizó una investigación plagada de yerros y acusaciones sin fundamento y erróneas, las cuales fueron desmentidas por la investigación y los peritajes de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
Un caso más.
El tres de septiembre de 2013, en medio de un impresionante cerco antiprensa se realizó la visita de la directora nacional del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Teresa Franco González Salas.
En esa ocasión, el INAH mantenía una controversia jurídica con el gobierno de Puebla por el caso de la construcción del teleférico.
A la postre, el INAH se impuso a los excesos morenovallistas y la hora que el teleférico no arranca, a pesar de que la distancia y la ruta fueron modificados.
Ayer, la operación avestruz se repitió. La causa evitar la prensa que buscaba una postura sobre la ley #AntiBronco, aprobado el pasado sábado por la aplanadora morenovallista en el Congreso local. 
La Catedral de Puebla se convirtió en un auténtico búnker, nadie podría entrar, ni prensa, ni clérigos, ni turistas, mientras el Ejecutivo realizaba un recorrido, acompañado de la secretaria de Turismo Federal, Claudia Ruiz Massieu.
Fueron cerradas todas las puertas del perímetro de Catedral, las que fueron custodiadas por guardias estatales, desde las principales de la avenida 16 de Septiembre, 3 y 5 Oriente, hasta las de la 2 Sur. Era imposible entrar.
Al final, el gobernador y la funcionaria federal salieron junto con sus respectivas comitivas sobre una puerta en la 5 Oriente para evadir a los medios, quienes solicitaban una entrevista.
Huir, el silencio y la evasiva, la respuesta a un gobierno antidemocrático, que tiene por fantasmas políticos como sus enemigos.