El agonizante gobierno morenovallista trató de impulsar una mayor participación ciudadana como un instrumento electoral que le garantizará el triunfo en las urnas, pero que en la práctica esa participación ciudadana terminó por someterse al grupo en el poder.
En la campaña del 2010, la entonces coalición opositora, Compromiso por Puebla, se ofreció como una alternativa democrática a candidatos provenientes de la sociedad civil y se designó a la entonces consejera de la CAIP, Josefina Buxadé, como diputada local. 
Tres años después la coalición en el poder “Puebla Unida” volvió a postular a un candidatos emanado de la sociedad civil, tocó turno al líder empresarial y vocero de Actívate por Puebla, Franco Rodríguez y también se convirtió en diputado local. 
En ambos casos, una vez en el poder se olvidaron de la sociedad civil y legislaron a favor del grupo en el poder.
En el Congreso local, Buxadé fungió como presidenta de la Comisión de Transparencia e impulsó con la agrupación Actívate por Puebla, cuyo presidente era Franco Rodríguez Álvarez, actual diputado, una nueva ley de transparencia. 
La aprobación de la nueva Ley de Transparencia, propuesta de organizaciones y cámaras empresariales, universidades y “ciudadanos” mejoró el ranking del estado  pero en la práctica se ocultó información de acuerdo a reportes de organizaciones de transparencia como Artículo 19 y la Amedi.
Por su parte, el actual diputado local Franco Rodríguez Álvarez pasó de la crítica a la complacencia y el año pasado aprobó, a pesar de las críticas y cuestionamientos de distintas ONG, la iniciativa denominada ley Bala.
El candidato “ciudadano” proveniente del sector empresarial tampoco expresó crítica alguna en torno a las violaciones humanas durante el operativo policiaco de San Bernardino Chalchihuapan el 9 de julio del 2014. 
El sábado, durante la sesión extraordinaria y ante la creciente presión mediática en contra de los candados impuestos por los diputados morenovallistas a los candidatos independientes, Rodríguez Álvarez no le quedó otra alternativa  que votar, por primera vez en dos años de legislatura, en contra de la “línea” de su bancada. El legislador votó en contra de la reforma electoral que aprobó los candados a las candidaturas independientes.
En estos casos, las candidaturas independientes solo fueron instrumentos para ganar votaciones. Una vez en el poder, simplemente se olvidaron la sociedad civil que tanto defendieron cuando carecían de poder.