La jornalera de origen poblano ubicada en Sonora, Silvia Campos Nazario, forma parte de la generación de jóvenes que alcanzó la mayoría de edad con la llegada de la alternancia política en Puebla, gobernada por Rafael Moreno Valle Rosas, aunque eso no significó que le permitiera salir del círculo de miseria y abandono en su lugar de origen: Izúcar de Matamoros.
Con 21 años de edad apenas y dos hijos, una niña de dos y otro de cuatro meses, Campos Nazario alcanzó notoriedad en el país por el hurto de su hijo menor en aquél estado, hasta donde llegó a trabajar en el cultivo de la uva de mesa como parte de la oleada de migrantes en México, que cada año desplaza a 2 millones de jornaleros agrícolas.
El caso de esta jovencita convertida en madre soltera a la edad en que tendría que cursaralguna carrera universitaria ha sido citada por medios como El Universal y Grupo Fórmula en el contexto del escandaloso caso de robo de bebés en el sistema DIF de Sonora, entidad también gobernada por un mandatario constantemente señalado por presuntos actos de corrupción, Guillermo Padrés Elías.
Deshidratado, el pequeño de la jornalera poblana tuvo que ser internado en el sistema de salud pública sonorense. La madre se vio ante la disyuntiva de permanecer en el hospital con el hijo o regresar al campo de labores para obtener su jornal para vivir. Decidió por la única opción para la manutención de los tres, lo que abrió la puerta para que le escondieran al hijo menor que aún no recupera.   
En Puebla autoridades y medios dieron la espalda a la muchacha que de acuerdo con versiones periodísticas debió salir de su tierra de origen, en la mixteca, para huir de la miseria en la búsqueda del pan para sus dos pequeños, con dificultades enormes. Del padre nada se sabe y esa historia se repite constantemente.
En tierra sonorense las cosas no son mejores. Cada año la industria de la uva para mesa contrata a unos 50 mil jornaleros con salarios que no rebasa los 3 mil 500 pesos al mes. Viven en condiciones de hacinamiento y particularmente las mujeres son objeto de humillación y violaciones; además perciben un salario menor al de los hombres, las jornadas de trabajo son de 15 horas en un ambiente de hasta 40 grados centígrados. 
Aunque Silvia Campos Nazario es la personificación de las condiciones miserables en la que las nuevas generaciones en el interior del estado buscan la supervivencia, apenas valió una nota periodística en El Sol de Puebla de 400 palabras, publicada por la reportera Pilar Pérez. Nada nada más. 
“Con base en esto (…), la Dirección Jurídica (del DIF estatal) definirá su actuación en el caso o la forma en la que pueden prestar ayuda toda vez que la mujer ya no vive en Puebla”, dice el despacho informativo como si el hecho de la nueva ubicación de la víctima la despojara del derecho de recibir asistencia del Estado.   
No solo es notoria la ausencia de sensibilidad la clase gobernante, dirigido por un grupo hedonista, proclive a la construcción de lemas de campaña perenne: “abre los ojos, lo mejor está por venir” o “acciones que transforman”. Lo es también la falta de eficacia en el combate a la pobreza que abunda, como sucede en el entorno familia de la jornalera agrícola poblana abandonada a su suerte.    
El semáforo económico de la agrupación México ¿cómo vamos? http://www.mexicocomovamos.mx/estatales/puebla/ofrece un panorama que ilustra el déficit en renglones clave para que sus habitantes obtengan mínimos satisfactores. Crecimiento económico, generación de empleo, productividad, pobreza laboral, estado de derecho, deuda pública, informalidad, diversificación laboral y desigualdad.
No hay forma de evadir la condición de mediocridad en los números que reprueba la gestión gubernamental en turno que desde 2010 nos repite logros que se desvanecen en la realidad cotidiana. 
Tampoco hay explicación que valga frente a las condiciones oprobiosas que enfrenta la jornalera agrícola poblana que sola, pelea la devolución de su bebé de cuatro meses a una distancia de por lo menos 22 horas de camino de la mixteca poblana. Y a años luz de mover la voluntad política necesaria del grupo cercano al mandatario.
Esa es la parte de historia política que correspondió vivir a esta generación de muchachos que alcanzó la mayoría de edad en medio de la alternancia política, que trajo democracia electoral sin un ápice de justicia para los jodidos de siempre.