La presunta lideresa de los jubilados de la BUAP, Guadalupe Martínez Díaz, mejor conocida en las lides sindicales de la universidad como “La Lupe”.
Martínez Díaz salió del ostracismo sindical para tratar de lucrar con un supuesto movimiento de jubilados. Sin embargo, la presunta lideresa, en sus tiempos mozos era la cacique del Hospital Universitario.
Su fuerza la basaba en negociar las propuestas sindicales. Una vez que Lupe y otra trabajadora de nombre Alicia aceptaban contratarlas como enfermeras y auxiliares, las nuevas trabajadoras debían entregar parte de su salario a la señora Martínez Díaz.
Dependiendo de los regalos que les daban, las apoyaban con permisos con goce de sueldo y otorgaban facilidades de horario, entre otras canonjías.
A cambio de pagos de alta suma, provocaban abortos a pacientes del HUP. Negociaban con niños abandonados en el HUP. Intimidaban a trabajadoras en todo momento para no hablar y apoyar sus movimientos y política.
Algunos jubilados recuerdan que Guadalupe Martínez, quien hoy falsamente se ostenta como representante de los jubilados de la BUAP, sólo trabajó 3 días como enfermera durante todo el tiempo que estuvo en la BUAP. 
Los 24 años y 3 meses restantes que estuvo como “activa” en la BUAP, los dedicó a organizar movimientos políticos y presiones a cambio de beneficios personales y de su grupo, como lo es el negociar su jubilación a los 24 años y 3 meses de “servicio”.
A  una enfermera de nombre Antonia Ramírez, que se mostró en contra de su política y algunas otras trabajadoras, las golpearon, las quemaron con cigarrillos y acuchillearon. Se presentaron denuncias a causa de estas atrocidades en su momento. 
Derivado de estas denuncias y que fueron llevadas a la Asamblea en 1983 como prueba de su infame y peligroso  trato a sus compañeras, la lograron destituir como representante.
Con todo el dinero que le quitaba a las enfermeras, con una compañera afin a su movimiento de apellido Zapata, puso una escuela en Tepeaca.
Con las medicinas que robaban al HUP,  “La Lupe” y una compañera de apellido Capetillo abrieron una farmacia.
Hoy sale del ostracismo para tratar de abanderar un movimiento de jubilados para chantajear a la rectoría como es su estilo.