En la parte final del sexenio de Felipe Calderón, el gobernador Moreno Valle operó y se desvivió por Ernesto Cordero Arroyo; sin embargo, la relación se enfrió y lo abandonó a su suerte.
Rafael Moreno Valle fue el promotorde las aspiraciones presidenciales delsecretario de Hacienda, Ernesto CorderoArroyo. El 28 de julio del 2011, Rafael Moreno Valle se ufanaba de suproximidad con Ernesto Cordero, entoncessecretario de Hacienda, durantelos tiempos en que gobernaba FelipeCalderón Hinojosa.
El domingo 23 de marzo de 2014, Moreno Valle dejó de ser el mecenas de Cordero Arroyo y se convirtió en el gran anfitrión del mitin panista en la Plaza de la Victoria, en apoyo a la candidatura de Madero Muñoz.
“Madero es el líder queel PAN necesita por su trayectoria, porsu experiencia, pero sobre todo porqueen condiciones adversas ha sido capazde impulsar la agenda de nuestro partido”, dijo Moreno Valle para dar el espaldarazo.
Y aún más, “Gustavo Madero Muñoz cuenta con elapoyo de los liderazgos del PAN paraconvertirse nuevamente en dirigentenacional, a diferencia de la planilla de Ernesto
Cordero y Juan Manuel Oliva”.
Ayer, Gustavo Madero mostró su distanciamiento político con Moreno Valle. En una entrevistacon el periodista Álvaro Delgado de Proceso, el exdirigente nacional del PAN acusó al gobernador de Puebla deencabezar un proyecto personal, en donde el protagonista no es otro que Moreno Valle, y olvida el proyecto de nación.
Aquí parte de esa entrevista:
“Madero admite que quien ha tomado esta agenda es López Obrador, pero es receloso: “La corrupción y la pobreza son las dos banderas que trae él, y yo coincido en su diagnóstico, en lo que no coincido es en cómo las va a solucionar.”
Por eso insiste en que un proyecto de cambio de régimen debe basarse en un programa. “Cuando se vuelven proyectos personales ya valió gorro el intento. Los candidatos se ven como proyectos personales y redentores y eso es lo que tiene también mucho Andrés Manuel”.
—¿Y el gobernador Rafael Moreno Valle?
—También, son proyectos personales: “O soy yo o no hay proyecto”. Pues no, yo lo que digo es al revés. Cuál es el proyecto y después vemos quién va a tener la posibilidad de encarnarlo y de generar confianza transversal, transpartidista una vez que se avance en estas propuestas.
Agrega: “A mí no me convence ninguna persona”.
Cordero y Madero son un ejemplo del pragmatismo político del morenovallismo. Y lejos de sumar apoyos rumbo al 2018, saltan sus detractores ganados a pulso.