Segunda parte

‎No pasaban de las 12 horas del lunes 5 de octubre, Jaqueline despertó, estaba sobre su cama, tenía puesto un pantalón pijama sucio, al revés.
La cabeza le dolía y se sentía mareada.
Fue cuando se dio cuenta que ya era tarde y pensó que su hijo Briam Espinoza Hernández también se había quedado dormido y no fue a la Universidad Popular Autónoma de Puebla (UPAEP), donde cursaba el quinto semestre en Ingeniería en Software.
Corrió a buscarlo a su recámara y no lo encontró.
Comenzó a recordar que antes de perder la noción estaba en la sala de su casa, con su hermana Yaradzet Hernández Velázquez, con su hijo Briam, además de Karime Sánchez Aguilar -su amiga- y Elías Flores Velázquez, el esposo de esta.
Que les habían llevado de cenar lasagna y tres cervezas, que su hermana y ella fueron las únicas que las ingirieron -su hijo estaba tomando medicamentos-, y que tras dar unos sorbos de la segunda cerveza, se había desmayado.
La propiedad que se ubica en ‎Rosendo Márquez 2109 de la colonia Belisario Domínguez, consta de dos casas divididas por un amplio jardín y ambas se comunican con una pequeña puerta.
Jaqueline se sentía mareada, le seguía doliendo la cabeza y corrió hacia el jardín gritando el nombre de su hijo, luego abrió la puerta que comunica a la casa de su hermana y la vio tendida en el piso, amordazada con cinta canela, la que también tenía enredada en la boca.
Con sus uñas trato de quitársela para que respirara, incluso se valió de un cuchillo y una vez que lo logró trató de reanimarla con respiración de boca a boca, pero notó su boca rígida, fría.
‎A los desesperados gritos de Jaqueline atendió una de sus vecinas, ella llamó al 066 para que en cuestión de minutos la casa se viera rodeada de policías y paramédicos.
Fueron ellos quienes se dieron cuenta que toda la casa, la de Jaqueline, olía a gas, quienes ingresaron dejaron las llaves abiertas con la presunta intención de que muriera intoxicada o por una explosión.
A toda esta tragedia resaltó que no estaba Briam, que la pareja que llegó de visita pudo habérselo llevado por la fuerza.
Jaqueline fue tratada como la principal sospechosa del crimen; durante 16 horas consecutivas fue interrogada por agentes ministeriales, entre estos un comandante Martín, que buscaba hacerla caer en un error para que confesara el crimen de su hermana y la desaparición de su hijo.

Deudas y fraudes móviles del crimen
Con el paso de los días, Jaqueline se enteró que su amiga Karime, con quien trabajó como maestra durante 10 años, y el esposo de esta, Elías, estaban acusados de fraude, de haber vendido dos veces el negocio de arracheras de Plaza San Pedro, además de múltiples deudas, una de estas por más de 300 mil pesos.
Desde el día del crimen Jaqueline no ha podido recuperar su casa, no sabe exactamente qué fue lo que se robaron, sólo recuerda la falta de joyas personales, de unos 20 mil pesos en efectivo, además de su vehículo Fiat tipo Panda.
Karime Sánchez, quien tiene un hermano -Jose Sánchez Aguilar- que contendió para diputado por el Partido Acción Nacional, además de una madre que trabaja en la Contraloría del Estado‎, de nombre Juana Aguilar, desapareció lo mismo que su esposo Elías Flores.
La casa donde vivía en Amozoc de Mota la abandonó, nadie sabe dónde se encuentran

Presencia policiaca que aterra
Desde que se conoció del asesinato de ‎Yaradzet, a la casa llegó el director de la Policía Ministerial del Estado (PME), Juan Luis Galán, quien "encabezó" las investigaciones.
El procurador general de Justicia, Víctor Antonio Carrancá Bourget, se negó a investigar el caso como de un secuestro, en el caso de Briam, además de que a este joven, sin que pueda defenderse, se le dio un trato como de "cómplice", no está desaparecido sino que "anda huyendo".
A Jaqueline no le permiten entrar a su casa.
Solo para sacar un poco de ropa, en una bolsa negra de basura, fue escoltada por un agente de nombre Felipe.
Este agente revisó los tres pantalones, las blusas y sacudió hasta la ropa interior que sacó para tener con qué vestirse.
La hicieron firmar cosa por cosa qué pasó.

¿Y Briam?
Ha transcurrido más de un mes de la desaparición de Briam Espinoza Hernández, su foto se difunde en todas las redes sociales.
La PGJ advirtió a Jaqueline que no acudiera a la prensa. 
No le permiten hablar con el procurador
No le regresan su casa
Y hasta le han dicho que "no moleste" cuando llega a preguntar por su hijo.

Nos vemos cuando nos veamos

Briam Espinoza Hernández, 20 años de edad.