El próximo primero de diciembre del 2015, el presidente de la República, Enrique Peña Nieto,  cumple la mitad de su sexenio.
Y están a todo lo que da el reacomodo de los actores políticos, de cara a las elecciones del próximo año, con un gran antecedente: las elecciones federales de junio pasado.
En las votaciones federales intermedias el PRI logró una mayoría relativa  en el Congreso de la Unión conjuntamente con el PVEM. 
El PAN se mantuvo en un segundo lugar, el PRD se desmoronó e hizo su aparición Morena, logrando una buena bancada de diputados federales.
El PAN tiene gran reto. Ricardo Anaya requiere legitimarse ante los panistas de su propio partido, porque están caídos, dejaron de ser de ser oposición al régimen y han colaborado con el régimen en diferentes coyunturas políticas. 
Aunque lo nieguen, tienen broncas internas y sus grupos de presión también actúan y buscan espacios políticos.
Actualmente son pragmáticos y electoreros, por lo tanto desean y quieren ganar más territorio nacional en estos procesos que se avecinan. Requieren reconstruir sus fuerzas regionales y posicionarse nuevamente ante su electorado.
Si desean regresar al poder que ya tuvieron antes, necesitan hacer el triple de trabajo partidario, recuperar los lugares que antes gobernaban y saber que no será cosa fácil ante el PRI, un partido que se trasforma constantemente.
Tienen posibilidades de triunfo en Puebla y Veracruz, en este último acaban de hacer una alianza partidaria para derrotar al pésimo gobernador, Javier Duarte Ochoa. 
En Tlaxcala su candidata crece y tiene posibilidades de competirle fuerte al gobernador priista. En los demás estados logrará ganar ayuntamientos y diputaciones.
Si el dirigente nacional panista no muestra sus tamaños y demuestra su amplia capacidad de operación, estructura y organización electoral para todo el país en donde habrá elecciones, las condiciones para el disputar la presidencia en el 2018 se les complicará.
En Puebla, el PAN sigue a la espera del cambio de mando en el comité ejecutivo estatal. Por el momento, la dirigencia estatal trata de mantener vivo el panismo, pero todo depende de la estrategia del grupo en el poder.
Por el momento, no se moverá nada en el panismo hasta que se confirme la alianza con el PRD y se busca conserva el poder.