El gobernador Moreno Valle desairó la asamblea nacional del PAN, porque su dirigente  Ricardo Anaya no sólo logró la reconciliación con el expresidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, sino que le entregó un reconocimiento por su trabajo al frente del poder ejecutivo.
A diferencia de los gobiernos priistas, dijo Ricardo Anaya, “el suyo sí fue capaz de dar estabilidad y buenos resultados a los mexicanos: ya no hay duda, lo dice la gente: lo extrañamos, presidente. Estábamos mejor, mucho mejor, con Felipe Calderón”.
Con su inasistencia, el gobernador Moreno Valle no avaló el reconocimiento con un activo del panismo nacional y que mantiene serias diferencias políticas.
Calderón a criticada una y otra vez, la política morenovallista para promoverse y ganar elecciones a través de prácticas corporativas.
Atrás quedó la camaradería y pleitesía del morenovallismo hacia Felipe Calderón Hinojosa.
Hace apenas tres años todo era distinto entre ambos militantes panistas. Calderón y Moreno Valle acompañados de sus esposas Margarita Zavala y Martha Erika de Moreno Valle,  develaban en el Muro de los Festejos del 150 Aniversario de la Batalla de Puebla, el Mural “La Gran Batalla” en alusión a la gesta heroica del 5 de Mayo de 1862. Ambos presidían el desfile conmemorativo de la gesta heroica y todas las actividades artísticas de esos festejos.
Tres años después, Calderón ya no es presidente de la República, Moreno Valle vive en la agonía de su sexenio y busca a toda costa dar el salto a la candidatura blanquiazul a la presidencia de la República.
La pugna interna en el PAN los confrontó. Calderón hasta el homenaje del fin de semana se mantuvo alejado de la actividad partidista, Moreno Valle estuvo muy cercano al actual dirigente nacional, lo apapacho en Casa Puebla, operó electoralmente en varios estados del país a favor del panista queretano.
El escenario para Moreno Valle era más que favorable; sin embargo, Ricardo Anaya asumió el control del panismo y sabe que no es  por la vía de la exclusión como se reconstruye un partido que perdió el poder.
De esta forma, el morenovallismo tendrá que ser competitivo y respetar los principios del panismo para poder hacerse de la candidatura presidencial.
A partir de ahora tendrá que recomponer sus alianzas con los grupos internos del PAN, de lo contrario, sus aspiraciones se esfumarán.
Los escenarios cambiaron y la candidatura será para el panista que cumpla con los valores y principios del panismo. Si es que este partido quiere recuperar el poder perdido.