Usted debe recordar a don Joel González García, es regidor de Gobernación de Ajalpan.
Unos pobladores lo ubican escondido en la azotea mientras dos encuestadores eran linchados por la población.
Otros lo ubican en publicaciones periodísticas que lo ligan a las bandas de chupaductos que operan en la región.
Hay incluso quienes lo relacionan con un crimen sin aclarar.
Joel González García fue nuevamente noticia.
Fue detenido la madrugada del jueves en el interior del antro "Kaos", de la 33 Poniente, en el fraccionamiento ‎Xochipilli, en la ciudad de Tehuacán.
González García llevaba a la cintura una pistola tipo escuadra .9 milímetros con un cargador ‎totalmente abastecido; personal del negocio de giros negros se dio cuenta que estaba armado porque este hombre —el oculto en la azotea— estaba azuzando a los clientes, "bien valientote".
A los policías municipales que lo detuvieron no se les "doblaron las piernas" porque les dijo que era todo un regidor de Gobernación y lo pusieron a disposición del juez calificador y de ahí al Ministerio Público de la federación.
A quien no sólo se le "doblaron las piernas", sino además la cintura, fue al agente del Ministerio Público federal adscrito a la zona de Tehuacán, quien le tendió un tapete al presunto responsable del delito de portación de armas prohibidas y antes de que se hiciera un "escándalo", le puso una fianza de 30 mil pesos para que casi de inmediato obtuviera su libertad.
Y Joel González García regresó a Ajalpan, donde funge como regidor de Gobernación y donde a los pobladores les urge que se lo lleven los de la Marina para que le pregunten sus nexos con las bandas dedicadas al robo de gasolina.
Pero también urge que el Ministerio Público federal de la zona de Tehuacán sea investigado, porque no es la primera vez que libera a un sospechoso de pertenecer al crimen organizado
El Ministerio Público federal es "consentido" de chupaductos y todo aquel que le pega a la delincuencia organizada.
‎Luego le comento más.

El viejo truco para evitar decomisos en los Ceresos

El pasado 20 de noviembre, la Dirección de Centros de Reinserción Social del Estado realizó una revisión en el penal de Cholula.
‎Fueron revisadas celdas, dormitorios y todo, hasta ese momento parecía estar bien.
En el área de talleres, quienes realizaban la revisión, detectaron una bodega y solicitaron que fuera abierta, pero les dijeron que solamente la directora tenía las llaves.
Tras varios minutos de discusiones y de espera llegaron las famosas llaves y la bodega se abrió.
‎Menuda sorpresa se llevaron los "investigadores", pues hallaron televisores, DVD, hornos de microondas, botellas de alcohol y sobre todo drogas.
La directora se "sacó la espina" diciendo que ahí se almacenaba lo decomisado en otros operativos, pero resulta que estaban debidamente desempolvados y empaquetados.
Y la mentira se le vino abajo cuando no faltó el interno que dijo que parte de esa mercancía era de su propiedad y que para que "se la guardaran" le había pagado al subdirector de custodia 300 pesos por pieza.
La directora, de quien dicen es la dueña del negocio de "guardar" se quedó callada.
‎De hecho nadie dijo nada.
En el Cereso de San Miguel es igual el truco de guardar, pero de distinta forma.
Una de tantas cartas de denuncia llegadas a esta columna implica a los jefes de grupo: Ubaldo, Gabriel o Jacob, (a) "La nena", son quienes cobran las cuotas para guardar las cosas o "tacas", que un día antes del operativo meten en una camioneta y las sacan con el pretexto de que va al taller, al siguiente día del operativo las regresan.
Y todos tranquilos "la farsa" volvió a funcionar.
¿Será por esto?, la eficiencia en la complicidad, que Rafael Carvajal Paz y Orlando Velázquez Rojas, siguen siendo director y subdirector del Cereso de San Miguel?

‎Nos vemos cuando nos veamos