En una reacción por más que tardía e improductiva ayer posaron para la fotografía Socorro Quezada Tiempo, presidenta del PRD estatal, Roxana Luna Porquillo, cabeza visible de Alternativa Democrática Nacional en Puebla y Eric Cotoñeto Carmona, coordinador del Frente de Izquierdas Progresistas.
El propósito de la reunión de estos tres personajes fue ratificar su rechazo a la alianza con el PAN y trazar una estrategia para salvar a la izquierda para hacer un gran frente nacional para la elección presidencial.
A todas luces la postura es en un acto de simulación partidista.
Veamos.
En el escenario de que no haya alianza entre el PAN y el PRD en Puebla.
La candidata para la mini gubernatura sería la exdiputada federal Roxana Luna, por los acuerdos que existen en el senador Luis Miguel Barbosa y el dirigente nacional de la corriente ADN, Héctor Bautista, principal promotor de Roxana.
Y como el perredismo poblano esta desfondado, la candidata del PRD no tendría mayor fuerza y se convertiría en automático en una candidata testimonial.
Y lo peor es que el PRD trabajaría a favor del PRI, porque al no ir jugar con el PAN, el perredismo le restaría votos al blanquiazul.
Así que es muy tarde para tratar salvar al PRD. Las tribus perredistas no tienen otra alternativa más que respaldar la alianza con el PAN, si es que quieren conservar sus canonjías y en el caso de la dirigencia estatal, de seguir controlando el aparato burocrático y sus puestos.
Por el momento, la alianza PAN-PRD Puebla es víctima de los grandes intereses nacionales del perredismo.
Todo caminaba sin mayor complicación todos los grupos perredistas iban a ganar. Hasta que los panistas se aborazaron y dejaron fuera de la jugada al grupo del senador Luis Miguel Barbosa y en Oaxaca, el candidato de ADN —Alternativa Democrática Nacional—, no se le asignó la candidatura a la gubernatura de este estado.
Así que ambos dirigentes nacionales de esas corrientes —Luis Miguel Barbosa y Héctor Bautista— realizaron un acuerdo para presionar en contra de la alianza con el PAN, en Puebla y Veracruz.
En Puebla porque Barbosa quiere imponer condiciones para el 2018 y en Veracruz porque ADN busca que su gallo sea el candidato, pero no tiene posibilidades porque si hay alianza será el aspirante panista.
Así que las negociones, las presiones y los amagos continuarán. Al final habrá un manotazo en la mesa y todos se alinearán.
Y mientras estas corrientes simulan y presionan. El morenovallismo, a través de Luis Maldonado, intensificó la operación de convencimiento —muy al estilo del grupo en el poder—, con los integrantes del consejo estatal del PRD para avalar la soñada alianza.
Nadie en el PRD quiere quedarse fuera de la jugada. Los principios y valores de la izquierda  y del partido son lo de menos, lo que importa en el perredismo son las posiciones políticas, las prebendas y las canonjías.