Lo negaron una y otra vez. En Puebla no hay presos políticos, repetían los corifeos del morenovallismo.

Mientras la criminalización de la protesta continuaba. Ningún líder social podía oponerse a las políticas públicas del gobierno estatal sin ser víctima del grupo en el poder.

Primero fue la Universidad Iberoamericana, después la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla las que le recriminaron el estilo morenovallista de gobernar.

El grupo en el poder jamás escuchó. Y se aferraron negar que en Puebla se criminalizara la protesta.

La última defensa a ultranza se realizó el pasado 15 de enero, en el V informe del gobierno estatal. Al fijar su posición el diputado perredista Ignacio Mier Bañuelos, aseguró que “en el estado no existen presos políticos sino delincuentes”.

Quienes hablan de presos políticos, recalcó el diputado morenovallista, “se refieren a procesados que infringieron la ley y que habían sido llamados a dialogar”.

Hay quienes buscan el escándalo mediático y defienden a los delincuentes, recalcó.

Ayer, el Comité Ejecutivo Nacional del PRD azteca demandó al gobierno morenovallista revisar caso por caso la situación de los presos políticos. 

Emitió un resolutivo especial que contradice la postura que fijó el diputado perredista Ignacio Mier en el V informe de gobierno.

“El Comité Ejecutivo Nacional del PRD reprueba la criminalización de la protesta social y defiende en todo momento el respeto irrestricto de los derechos humanos.

En ese sentido, rechazamos la arbitrariedad y el autoritarismo en cualquier lugar donde se presente y llamamos a que sean puestos en libertad los luchadores sociales injustamente encarcelados.

Por lo mismo, afirmamos que las declaraciones del diputado Ignacio Mier Bañuelos fueron hechas a título individual, no representan la opinión del partido y llamamos a que se revise, caso por caso, la situación jurídica de quienes han sido señalados como presos políticos”.

Los dos fragmentos del resolutivo especial son contundentes. Y lo peor para el grupo en el poder, la desgastada alianza PAN-PRD se entrampó, ahora no sólo depende de la decisión que se tome en el estado de Tlaxcala, sino de la revisión de los presos políticos.

El morenovallismo desestimó a los presos políticos y hoy tienen a la alianza al borde del fracaso.