Hoy, la exhacienda de Chautla será el mudo testigo del enterramiento del PRD poblano, como un partido, presuntamente de izquierda.
A partir de hoy se convertirá en un verdadero partido político pragmático, que sólo defenderá los intereses del grupo en el poder.
El único responsable de esta trágica situación que vive el PRD como partido de izquierda se llama: Luis Miguel Barbosa Huerta.
El hoy senador fue quien por su ambición desmedida le dio entrada al morenovallismo. Él y su grupo jugaron las cartas aliancistas en el 2010 y hoy, sus supuestos amigos, le dieron la espalda y le arrebataron el partido.
Para complacer al morenovallismo destrozaron a la verdadera izquierda PRD, excluyeron a las tribus contrarias a sus acuerdos y se apoderaron del partido.
Hoy sus aliados, encabezados por el diputado federal Luis Maldonado Venegas, le quitan el control absoluto del partido, por oponerse a la alianza con el PAN, por romper los acuerdos y no respetar las negociaciones.
Su reacción mediática fue tardía y las patadas de ahogado que junto con otras tribus como las de la exdiputada federal Roxana Luna e incluso de la presidenta estatal del PRD, Socorro Quezada, son sólo una muestra de la incapacidad para revertir en el Consejo Estatal las decisiones del morenovallismo.
Barbosa y las demás tribus que hoy lloran su anticipada derrota, permitieron que el grupo el poder avanzara poco a poco en control de los órganos de gobierno.
Permitieron el ingreso de nuevos militantes perredistas, afines al morenovallismo. Dejaron que el grupo de Luis Maldonado creciera y ya en las elecciones internas, las tribus fueron incapaces de frenar el avance del morenovallismo en el PRD.
El grupo de Maldonado Venegas ganó todo lo que se propusieron. Hoy comandan el Consejo Estatal del PRD, la dirección del mismo consejo y tienen consejeros nacionales, con voz y voto en el Consejo Nacional del PRD.
Hoy las tribus opositoras a la alianza con el PAN —el bloque de Luis Miguel Barbosa, Eric Cotoñeto, Socorro Quezada y Roxana Luna— apenas logran sumar 40 votos en el Consejo Estatal, mientras que el bloque morenovallista alcanza más 90 de los 190 consejeros estatales.
La aprobación de la alianza con el PAN por parte del Consejo Estatal del PRD no tiene vuelta de hoja y será la mejor decisión para el futuro del PRD, si no quiere correr la misma suerte que tuvo el PRD de Colima, donde perderá su registró al no alcanzar la votación necesaria.
Ya con la decisión del Consejo Estatal del PRD a favor de la alianza, el Comité Ejecutivo Nacional empujará para concretarla lo más pronto posible.
Y una vez más, las tribus que descalifican, dan patadas de ahogado y se victimizan, no tienen los consejeros nacionales para revertir la decisión.
De ahí que resulta extraña las declaraciones y accionar del senador Barbosa. El sábado atiza contra la alianza, incluso asegura que el PRD no será cabus para el proyecto del PAN y día después, apapacha y elogia al gobernador Rafael Moreno Valle, en Tehuacán.
Hasta aquí llegó el PRD como partido de izquierda. A partir de ahora será un partido de membrete para negociar posiciones políticas y económicas. La lucha social y los principios de izquierda sólo servirán como una carnada.