Primera parte

Después del escándalo entre neoperredistas y las tribus, el PRD poblano ha quedado más que destruido.
Las formas autoritarias de ambos bloques terminaron por desfondar la imagen de un PRD como verdadera opción de izquierda.
Por un lado las tribus proclives al gobierno en su apresuramiento por hacer la alianza con el PAN, no se han dado cuenta y han terminado por enterrar al PRD.
Y por la otra, Héctor Bautista de la corriente Alternativa Democrática Nacional (ADN) y Luis Miguel Barbosa del Frente de Izquierda Progresista (FIP), para cuidar sus intereses y ambiciones personales, desdibujaron y dividieron al PRD.
La alianza con el PAN se apestó por las torpezas de los funcionarios morenovallistas y por el diputado federal Luis Maldonado.
Al final todos terminaron por destruir la vida orgánica de un partido con principios y valores de izquierda.
Las ambiciones políticas y económicas de los dos bloques amarillos dejaron a PRD ante la opinión pública, como una mera franquicia que vende y compra al mejor postor.

Barbosa, el enterrador del perredismo poblano

En el show mediático que exhibieron ayer las tribus se demostró una vez más la forma de actuar del actual senador perredista, Luis Miguel Barbosa Huerta.
Fiel a su estilo, tras bambalinas manejó sus alfiles para concretar sus objetivos, mientras que él rompió acuerdos para salirse con la suya.
El rostro oculto de Luis Miguel Jerónimo Barbosa Huerta siempre fue el mismo, engañar a todos para lograr sus objetivos de poder político y económico. 
Jamás fue un defensor social o un abogado de las causas más nobles de los que menos tienen. Nunca destacó en la UNAM en sus tiempos de estudiante por defender las libertades políticas o los movimientos estudiantiles y mucho menos fue y es de izquierda.
Originario de San Sebastián Zinacatepec, hijo de la familia Barbosa, quienes ejercieron un fuerte cacicazgo en dicha región y formado en el PRI, el abogado Luis Miguel Barbosa, conjuntamente con la litigante Susana Wuotto Cruz y su hermano instalaron un despacho en Tehuacán que se dedicó asesorar  a empresarios y también a la diócesis de la región para convertirse en el abogado del cardenal Norberto Rivera Carrera.
Con habilidad y al darse cuenta que en el PRI no podría lograr sus objetivos de poder se acercó al PRD en Tehuacán, con la corriente del veterano líder de los bejaranos, Jorge Méndez Spínola.
Este grupo, en 1998, lo impulsa como su candidato para dirigir el PRD en Puebla. Lo presentan como un nuevo cuadro y por encima de su más cercano competidor, José Guadalupe Sánchez Jiménez, lo imponen con toda clase de anomalías internas, como el nuevo dirigente en Puebla del sol azteca.
Más adelante traiciona a Jorge Méndez, los excluye del PRD y se adhiere a la corriente Nueva Izquierda, de los llamados Chuchos. Controla la dirigencia estatal, coopta a todos sus opositores, margina a los bejaranos y no deja pasar nada en el Consejo Estatal, así, hace diputado plurinominal a Edgar Alonso Cañete, el principal ayudante de Méndez Spínola.
Después impone bajo su viejo estilo priista a Susana Wutto, Carlos Balderas y Teodoro Lozano, como diputados locales, con todo el poder y el control en sus manos, hace y deshace de los consejos estatales.
La vida democrática y de accionar de izquierda empieza a desaparecer bajo el mandato autoritario de Barbosa Huerta.

Continuará…