Segunda parte


Ni una sola marcha de protesta en contra de los gobiernos del PRI, ni una sola protesta en contra de Mario Marín Torres y ni un solo cuestionamiento en el Congreso del Estado de sus diputados. Quienes después lo abandonan por sus métodos  y cada uno de ellos deja al grupo barbosista.
Sin vida institucional, con la expulsión de muchos de sus fundadores y con la pérdida de su identidad de izquierda en Puebla, Barbosa Huerta hace del PRD un instrumento patrimonialista.
Termina su mandato y se va al Distrito Federal, como abogado de Jesús Ortega y de su corriente Nueva Izquierda, defiende y gana todos los litigios de las contiendas internas de los “Chuchos”. 
Muy pronto se gana la confianza de Ortega Martínez y lo hacen diputado federal, por la vía plurinominal en el 2000. 
De igual forma es impulsado por los “Chuchos” como un cuadro profesional en los órganos nacionales del PRD.
Sin dejar de mantener el control a distancia del PRD poblano, por más de 15 años pone y quita presidentes en este partido, comienza después de salir de Puebla, con Sixto González, un dirigente gris y abusivo con las finanzas de este partido. Abandona a  Barbosa Huerta y se va al PAN para ser edil en su pueblo. Después impone a María Elena Cruz Gutiérrez, una mujer sin capacidad para dirigir un partido, quien termina abandonando a Barbosa Huerta. Posteriormente, impone a Miguel Ángel de la Rosa por encima de Rodolfo Huerta y esté ultimo también lo deja. Así vuelve a imponer a su ayudante de más confianza, Eric Cotoñeto Carmona, lo hace diputado en el 2010 y otra vez negocia la dirigencia ahora en manos de Socorro Quezada Tiempo, a quien hace diputada plurinominal en el 2013.
Sin darse cuenta el grupo de Barbosa Huerta, empieza a degradar la vida interna del PRD, controlan todos los órganos de dirección y hacen un uso discrecional de las prerrogativas, como parte de su control.
Impulsan en el 2010 la coalición con el PAN y golpean a quienes se opusieran, Jorge Méndez, es uno de ellos en una sesión en el hotel Aristos. En el 2013 hacen lo mismo y negocian en el Hotel Presidente Intercontinental un acuerdo político de espacios y ayuntamientos.
Eric Cotoñeto Carmona, como el primer legislador de la llamada alternancia en Puebla, aprueba todas las cuentas públicas del gobierno; los ejercicios fiscales y defiende todas las iniciativas del gobierno actual.
En el 2012, Barbosa Huerta es impulsado como senador por lista nacional por parte de los  “Chuchos”. Más adelante termina traicionando a esta corriente de Jesús Ortega y crea el llamado FIP (Frente de Izquierda Progresista).  Punto de quiebre en Puebla para que así los “Chuchos” en alianza con algunos sectores del gobierno pasen a disputarle el control, con una afiliación masiva y con el triunfo de varios consejeros estatales y nacionales.
Barbosa Huerta permitió la alianza con el PAN, sus disputas con los “Chuchos” llevaron a este partido a entregarlo y hoy se ha quedado sin su control. 
A nivel nacional tiene alianza con las corrientes opositoras a las alianzas con Acción Nacional, con una de ellas y principal, que es Alianza Democrática Nacional (ADN) de Héctor Bautista. Busca sobrevivir políticamente para disputar la candidatura al gobierno local en el 2018.
Su habilidad política lo hace pactar tanto con funcionarios federales como con grupos perredistas opositores a Jesús Martínez.
Se opone en Puebla a las alianzas con el PAN para estas elecciones del 2016, pero han entregado este partido a un grupo pro gubernamental. 
Hacer del PRD un patrimonio, excluir a muchos, dilapidar las prerrogativas, desorganizarlo, dejar de ser una opción de izquierda en Puebla,  hoy lo han convertido en una fuerza testimonial y en manos de un gobierno. 
Una situación que Barbosa Huerta y su grupo nunca aceptarán: son los responsables de la lenta extinción de un partido de izquierda con mucha historia en Puebla.