Hace cinco años —1 de febrero de 2011—, el morenovallismo consumó la alternancia política en Puebla.  Los poblanos tenían altas expectativas en la naciente clase política.
De acuerdo con una encuesta de IPP, Intolerancia Periodismo de Precisión —publicada justo el día que Moreno Valle rindió protesta como gobernador—, concluía que la mayoría de los poblanos esperaba que el nuevo gobierno cumpliera con lo que prometió y que hubiera un verdadero cambio con respecto alos gobiernos anteriores.
Un 68 por ciento de los entrevistados confesó tener esperanzas en la nueva administración, aunque la gran mayoría de los poblanos no recordaba las promesas de campaña de Moreno Valle, la propuesta de dar créditos a la palabra de la mujer es la que tiene más presente la población.
Sobre sus propuestas, la gente consideraba que el nuevo gobernador cumpliría la propuesta de apoyar económicamente a la gente dela tercera edad; sin embargo, desconfiaban que Moreno Valle respetara su palabra deque en caso que no cumpliera con lo prometido, abandonará su cargo.
En opinión de los encuestados los primeros puntos que debería atender el gobierno morenvallista tendría que ser la inseguridad ydesempleo. 
El 37 por ciento delos entrevistados consideraba quela corrupción se mantendría en el nuevo gobierno, contra 5 por ciento que cree se acabaría.
En términos generales, los encuestados creyeron que el punto más destacado de la administración morenovallista sería la obra pública, seguido de la generación de empleos. “Querobe”, “que no cumpla” y “que sea deshonesto o corrupto”, fueron los principales temores de la ciudadanía.
Hoy a cinco años de aquel grito de guerra: “Llegó la hora de la acción. Llegó la hora dela corresponsabilidad. Llegó la hora de vivir el orgullo de serpoblanos, a partir de logros concretos que nos acerquen al futuro que siempre hemos imaginado, las proyecciones no distan mucho de la realidad que hoy se viven en Puebla.
No se logró combatir la corrupción, sobretodo en la que existe en la impartición de justicia, las obras de relumbrón aparecen por doquier, pero tal como lo temían los poblanos encuestados hace cinco años, no se logró frenar la inseguridad y tampoco se generaron los empleos suficientes.
Las altas expectativas generadas hace cinco años por el morenovallismo se acabaron, hoy se vive un hartazgo social, porque existe un gobierno opaco, que no respeta los derechos humanos, que privilegió el desarrollo de la Puebla capital y descuidó el desarrollo regional del resto de los municipios.