¿Recuerda usted la Puebla de hace 6 años?

Todos lo decían, “el crimen organizado es de paso”.

“Que el territorio poblano era zona cero para las organizaciones criminales”.

Actualmente el gobierno del estado se desgasta en enviar comunicados para “curarse en salud”, al momento que aparecen cuerpos sin vida en territorio poblano y aún más, además de que se deslindan de la inseguridad que prevalece en la entidad, todavía se anotan diciendo que ayudan en las investigaciones de otros estados de cuerpos aparecidos en Puebla.

Según el gobierno de Puebla, a través de la Fiscalía General del Estado (FGE), los cuerpos aparecidos en Puebla, en los límites con el estado de Veracruz, fueron asesinados en aquella entidad y luego “depositados” en territorio poblano.

“No los mataron aquí, pero aquí los tiraron”.

La FGE le aventó “la bolita” a la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE).

Entonces se trata de vigilancia, de que la zona límite de Puebla con Veracruz carece de la más mínima seguridad, que pueden entrar a tirar basura, también cadáveres.

Y la inseguridad crece cada día, ahora no solo se trata de “lavado de dinero” como se especuló en años pasados, ahora es “la guerra por la plaza”, entre grupos de mafiosos veracruzanos, de Guerrero, Morelos, Michoacán y hasta Sinaloa.

Ahora se trata de luchas criminales armadas, no tiene mucho que al menos 15 sujetos sorprendieron a la Policía Municipal en la población de Huixcolotla y le robaron una patrulla.

El fin de semana la Policía Federal se enfrentó con presuntos chupaductos en un punto de Palmarito Tochapan, del municipio de Quecholac, a las 3 horas del lunes 16 de mayo, cuando los primeros ubicaron una camioneta Pick-up, Dodge Ram, placas SF-74445 de Puebla, donde viajaban 4 sujetos, a quienes les marcaron el alto.

El reporte indica que uno de estos desconocidos, además del primero que se negó a detenerse, disparó contra los uniformados y estos repelieron la agresión, dejando en la camioneta al menos 40 orificios, lo cual originó que uno de los sospechosos falleciera y otros tres fueran detenidos, aunque no se ha dicho qué tipo de armas les confiscaron.

Además de los federales, en este enfrentamiento participaron elementos de la Policía Municipal, del Estado y de la Agencia Investigadora, reportando que un federal resultó herido, aunque se encuentra estable.

El reporte no indica si fue asegurada alguna cantidad de hidrocarburo.

Lo que sí indicaría es el mismo nerviosismo de los cuerpos de seguridad, para cuando tienen que detener a un sospechoso en una zona donde la delincuencia no respeta ni a la policía.

 

La violencia, en todos lados

La violencia no solo se ha acentuado en los límites de Puebla con Veracruz, también ocurre en el “Triángulo Dorado”, que implica a los municipios de Tepeaca, Tecamachalco, Palmar de Bravo, Quecholac y Acatzingo, así como la que opera en San Martín Texmelucan, las de las dos Cholulas y la del sur del estado.

En Izúcar de Matamoros también este fin de semana Antonio Vaquero Martínez, de 32 años de edad, avecindado en San Felipe Xochiltpec, le metió dos balazos en el estómago a Víctor Hugo Sánchez Ramírez, elemento de la Policía Federal, y a su compañero José Asunción Domínguez Jiménez, le metió dos en la frente del lado derecho y otro más en el tórax cuando en su patrulla 13443 le marcaron el alto en el crucero de 4 Caminos.

Vaquero Martínez conducía en estado de ebriedad, iba acompañado de una mujer a bordo de una camioneta Ford F150, Pick-up de color negro modelo 1998, placas SL-09254, eran las 4 horas del sábado y durante la agresión armada este resultó herido de un balazo en la espalda, a la altura del lado derecho y otro más en una pierna.

El herido fue trasladado por paramédicos de la Cruz Roja al Hospital General de Matamoros, igual que los dos agentes heridos.

¿Y luego?

¿Quién es el herido, a qué se dedica?

Todo se volvió a ocultar.

Qué bueno que no se les ocurrió informar que “se trató de un asunto personal entre los federales y el ebrio, que se trata de un caso aislado que a los poblanos no les afecta”.

Ni siquiera en las estadísticas.

 

Nos vemos cuando nos veamos.

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