1.- Cualquier polí[email protected] [email protected] a esta actividad, concurre a un proceso electoral deseando ganarle a [email protected] y coronarse —como corresponde a una Democracia Electoral—, para ser el titular del Poder Ejecutivo Federal, Estatal, Municipal o Diputado o Senador.

2.- En ello invierte su vocación. Sí, la tuviera también su aptitud, sus recursos económicos propios o allegados por seguidores o inversores.

3.- Eso se hace desde que se inventaron primero entre los cien mil Señores de la Grecia Antigua, mejorando el sistemita en Roma cuando los grandes compran a las tribus en los comicios con panem et circum o panem et circenses.

4.- Casos hay ciertos en la aspiración alcaldil, cuando un improvisado, pensando en su triunfo ha hipotecado su casa, el único valor que tenía, y la ha perdido, pues no ganó la elección.

5.- También hay participes actores, que van a los procesos electorales en forma testimonial, pues sus organismos de seguidores, no tienen consistencia en organización, carecen de Hoja de Ruta, adolecen de Recursos Económicos y ni idea tienen de diagnósticos o del cómo organizar una campaña, pero ahí están cumpliendo con la sacra medida democrática de intervenir socialmente bajo un Estado de Derecho apenas formándose.

6.- Aquí como en los concursos de las misses, el participante hace de lado sus traumas, sus complejos, sus miedos, o usa sus ambiciones personales, para competir en una liza donde no existen, aunque van creándose evolutivamente las condiciones para llegar cuando sea el tiempo a una competencia sana.

7.- Preferible las elecciones sujetas a discusión con los resultados que sean, a ensangrentar las calles como en otros países. Salvo tu opinión.

NUESTRA CASA

Continuemos con nuestras vidas después del resfriado electoral.