Este miércoles los tres precandidatos a la gubernatura por Morena fueron citados por el del Comité Ejecutivo Estatal para hablar, entre otras cosas, de los pormenores de la famosa encuesta con la cual se definirá al futuro abanderado.

Entre los detalles de las reuniones, les comparto que los suspirantes se reunirán con el secretario de derechos humanos del CEN de Morena, Carlos Figueroa Ibarra, en diferentes horarios.

Poco antes del mediodía, Alejandro Armenta abrirá la pasarela y contará con una hora para atender temas en los que seguramente insistirá en la importancia de que se evalúen los positivos, negativos y la intención del voto que arroje la encuesta y no sólo el conocimiento de los personajes.

Nancy de la Sierra Arámburo será la segunda en participar en el encuentro donde también se prevé la participación del secretario de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia, Vladimir Ríos; el Secretario Técnico de la Comisión Nacional de Elecciones Gustavo Aguilar y el delegado de Morena en Puebla, Mario Bracamonte.

Cerrará, Luis Miguel Barbosa Huerta, con quien también se abordarán aspectos de su participación como precandidato; tema que también está enlistado para sus adversarios.

Si bien las reuniones abonan un poco a la transparencia y a que al menos a que los contendientes conozcan las reglas con las cuáles se aplicará la famosa encuesta, surge una pregunta: Ya que se tiene contemplado abordar los mismos temas con los dos precandidatos y con la precandidata, ¿Por qué no hacer una sola reunión en donde los tres escuchen exactamente lo mismo?

El Movimiento Regeneración Nacional hoy cuenta con un bono electoral, pero es imperante que los dirigentes del partido de López Obrador logren convencer a los participantes, militantes pero sobretodo a la ciudadanía, que la famosa encuesta es real, que se aplicó con criterios claros y que realmente se acatarán los resultados, independientemente de las filias o compromisos del presidente de la República.

Puebla, la entidad más insegura para los transportistas

Uno de cada cuatro robos que han sufrido los choferes de camiones de carga, se cometió en las carreteras poblanas.

La Asociación Nacional de Empresas de Rastreo y Protección Vehicular (ANERPV) reportó que en los dos primeros meses de este 2019 se cometieron 577 asaltos a choferes que transportan mercancía por tierra y que, alarmantemente, Puebla es la entidad donde más robos se cometieron.

La entidad resulta más insegura para los transportistas que el Estado de México, Michoacán o Tamaulipas; un tema que sin duda debe preocupar y ocupar a las autoridades encargadas de velar por la seguridad de quienes a diario transitan por las carreteras y autopistas de Puebla.

Víctor Presichi, presidente de la ANERPV aseguró que los atracos han aumentado considerablemente en los estados donde el gobierno federal “combate” el huachicol, él consideró que el incremento de este delito es consecuencia de que los malandros ahora buscan nuevas formas de obtener recursos de manera ilícita. 

Para darnos una idea del problema, en el primer bimestre del año pasado se reportaron 83 robos y en el mismo periodo pero de este 2019, se contabilizaron 141.

No está por demás señalar que el grado de violencia utilizado para el atraco a los transportistas también se ha incrementado, hoy en día la mayoría de ellos se cometen con violencia, es decir, los asaltantes portan armas de fuego; de ahí que el número de conductores heridos también se ha elevado.

Urgente, muy urgente es que las autoridades implementen operativos que brinden a los empresarios y microempresarios la seguridad de que pueden enviar sus productos de una localidad a otra sin perder la mercancía, los camiones empleados o en el peor de los casos, la vida de un trabajador.