Usos y costumbres del fenómeno delictivo en Puebla sufren una metamorfosis que debe llamar la atención de quienes los combaten y estudian.

Lo sociedad entera debe condenarlo porque ahora incluye a sectores de la población que en el pasado reciente estaban al margen de lo que ya se puede describir como una guerra por el control de la plaza, que deja altos dividendos: ancianos, niños y mujeres.

La crónica sangrienta de la última semana no deja lugar a duda porque se alimenta de datos duros, hechos ciertos y una numeralia que, vista en retrospectiva, constituye un escándalo de grandes dimensiones: al menos nueve muertos en condiciones violentas y 14 lesionados por arma de fuego. Con mucho, se trata de más de un evento violento al día en la última semana.

El sábado 9, tres personas acribilladas en San Diego, municipio de Venustiano Carranza en pleno carnaval.

Fueron cuatro sujetos encapuchados y armados.

En vida llevaron los nombres de Abimael Antún Castro de 21 años; Julio Bravo Oliver, de 32; y Griselda González Hernández, de 28.

Antes en La Quebradora, Tehuacán uno hombre de unos 35 años fue encontrado sin vida, con un impacto de bala en la cabeza y con signos de tortura a quien encontraron atado de las manos.

El viernes 8 un grupo delictivo aparentemente rival de otro hizo incendiar un taller mecánico y lote de autos usados en San Matías Tlalancaleca, en el que perdieron la vida tres personas adultas, de entre 60 y 67 años de edad que en vida llevaron los nombres de José Luis Bello Núñez, Ángel García Mondragón, y uno más cuyo nombre es desconocido.

Era uno más de los capítulos que comenzó con un ataque armado el miércoles 6 en el que resultaron lesionadas seis personas, entre ellas dos niñas y un bebé de brazos.

En el establecimiento incendiado los agresores dejaron una manta con una leyenda en la que se podría leer que “este lote de carros es producto de secuestros y extorsiones que le ha quitado a la gente...  Vamos por ti Aney Viruegas y marrano del Pari”.

El jueves dos empleados de una estación de gasolina resultaron con lesiones de arma de fuego, luego de haber padecido un atraco por sujetos que los hirieron luego de percatarse que el botín no era suficiente, decidieron castigar a los empleados.

Las lesiones en contra de los seis que viajaban a bordo de un Jetta de color rojo, entre quienes viajaba el propietario del lote de autos usados, los dos de la gasolinera, más otros dos heridos encontrados en la zona de Acatzingo-Cuapiaxtla, suman diez y uno más a quien despojaron del dinero que había retirado de una sucursal de Banamex en la capital, suman 14; más de un herido por arma de fuego al día.

Al inicio de la semana dos eventos sin conexión entre sí comenzaron el baño de sangre en un estado en el que  antes no sucedía nada, con el homicidio y calcinación del agente del ministerio público y su auto en Tepeaca y una mujer torturada y ejecutada en un camino de terracería en Tecamachalco, que al momento de ser encontrada tenía las manos atadas a la espalda.

No sólo bañaron de sangre, sembraron dolor y tristeza en la última semana sino que en el caso del lote de autos incendiado, a los tres senectos muertos y a los menores heridos se aplicó la ley del talión y es lo que más se aproxima a haber despojado al Estado del monopolio de la fuerza y el ejercicio de la acción penal. Así se escribe esta tragedia.