La renuncia de Salvador Escobedo Zoletto al cargo de Secretario General encendió los focos rojos en Acción Nacional. Es la viva muestra de que el Comité Directivo Estatal carece de una fuerte dirección y ante ello, el PAN en México ya analiza desaparecer el CDE y dejar sólo una delegación en Puebla, algo que ni en los peores años de blanquiazul se había planteado.

Ayer al interior del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, la renuncia de Salvador Escobedo no causó mayor sorpresa. Las quejas en contra de Genoveva Huerta Villegas han sido constantes a partir del 25 de Diciembre cuando la actitud de la presidenta cambió hacia los panistas y se han incrementado conforme se ha demostrado la falta de oficio político de la exdiputada federal.  

La renuncia de un Secretario General no es cosa menor, la persona que ostenta esa cartera es clave para la operatividad del partido, luego entonces, la salida de Escobedo obliga a realizar con urgencia un análisis de la situación actual de partido que dominó en Puebla durante los últimos ocho años. Y para muchos, la solución es simple: Nombrar a un delegado estatal con funciones de presidente para solucionar la crisis que se vive en Acción Nacional.

Las diferencias entre Salvador Escobedo y Genoveva Huerta no se dieron de la noche a la mañana; pero en los últimos días fueron creciendo a pasos agigantados. Él acusaba que hubo intransigencia de la presidenta para escuchar, que nunca dio la lucha verdaderamente para que el gobernador interino fuera un panista. Para Genoveva, el publicar un solo tuit era suficiente para “dar la batalla”, la realidad fue que nadie la tomó en cuenta para la decisión final y el gobernador actual no fue la propuesta de Acción Nacional.

Escobedo Zoletto tiene una trayectoria que supera por mucho a la de la presidenta del PAN. Fue presidente municipal por Atlixco derrotando al cacique Eleazar Camarillo, diputado federal e incluso era el segundo en el DIF nacional. Sumado a los cargos públicos, mantenía una buena relación con los diferentes grupos.

En tanto, Genoveva Huerta ha roto con la mayoría de quienes le apoyaron en su incipiente carrera política que no podría entenderse sin el grupo morenovallista. Se deslindó de Blanca Jiménez, hizo a un lado a su aliado Marcelo García Almaguer, al grado de querer expulsarlo, situación que motivó al diputado local a renunciar a su militancia y a dejar a la bancada de Acción Nacional en Puebla con un escaño menos. 

Lo que la presidenta no entiende, o no quiere recordar, es que ella llegó a ese cargo por designación directa de Moreno Valle porque Rafael, lo sabemos bien, quería a alguien que no le hiciera ni sombra, una persona que ni remotamente le intentara arrebatar el control del partido. Y obviamente ese fue el perfil que eligió. 

Aunque Genoveva Huerta tuvo la oportunidad histórica de rescatar a Acción Nacional tras la tragedia del 24 de diciembre, queda claro que su ADN le impide fortalecer y llevar a buen puerto al instituto político que continúa haciéndose ahíncos. 

Y tras ese debilitamiento y ante tantas fracturas, bajar de rango al Comité y convertirlo en Delegación, es algo más que previsible. La pregunta es, debilitarán aún más al PAN durante este proceso electoral o será cuando hayan perdido la elección, porque de continuar como van, difícilmente recuperarán la gubernatura que “haiga sido como haiga sido” ostentaba una panista.