En medio de la peor crisis de su administración, la presidenta municipal, Claudia Rivera Vivanco, hace maletas para viajar a China para participar en el Foro de Alcaldes, auspiciado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el 24 de marzo.

Aunque regidores y la secretaria general de la comuna dijeron desconocer sobre la naturaleza del periplo a Asia, el viaje está confirmado de acuerdo con información de la que posee el autor de la Parabólica.

La misma información disponible permite deducir que los gastos de viaje, traslado, hospedaje y alimentación corren a cuenta del BID; sin embargo, no resuelve un tema de fondo: la capacidad de respuesta de la gestión de Rivera Vivanco ante demandas legítimas y entendibles de sectores amplios de la población capitalina está en duda.

El ambulantaje y seguridad pública son asignaturas que terminaron por irritar a la sociedad poblana, adicionada con un ingrediente explosivo: las redes sociales no han cesado de fustigar el desempeño de la primera mujer ciudadana que arriba al cargo de edil.

El sitio http://www.bid-cii-china2019.com/spain/event/40.html establece que el Foro de Alcaldes 2019 reunirá a más 40 ediles de las principales ciudades de América Latina, El Caribe y China para intercambiar “experiencias y buenas prácticas en desarrollo urbano sostenible”, lo que parece lógico y entendible.

El problema radica en que Rivera Vivanco no ha podido desplegar potencialidades, o demostrar que las posee más allá de lo que se observa: servicios públicos deficientes, un discurso errático y constantemente reactivo, obsolescencias graves en la construcción de una percepción positiva y ausencia de interlocución con personajes clave en la soledad civil.

El enojo general por el caudal de dificultades ha sido detonado además, por una campaña permanente en medios de comunicación masiva de influencia notable derivado de una falla en el área que no pasa desapercibida.

El nuevo viaje de la presidenta municipal podría ser plausible en medio de otras circunstancias que permita auténticamente mostrar del otro lado del mundo, prácticas positivas en la ciudad.

Un escenario ideal para poder presumir el pase de abordar para el 24 de marzo parte de un conjunto de principios básicos: tener un equipo de trabajo eficaz que ofrezca resultados tangibles, ocupado en lo suyo en lugar de la grilla palaciega y el egocentrismo; una ciudad en orden y sin más dificultades que las que supone atender los servicios que demanda la gente, una sana convivencia con otros actores que legítimamente demandan frenar a los grupos de presión como los ambulantes; generar la idea de que existen condiciones de seguridad ciudadana.

Sin ese conjunto de variables, Claudia Rivera deberá someterse a un nuevo y más hostil escenario porque lo que parece más una imprudencia política y ausencia de sensibilidad frente a una sociedad cada vez más agraviada. China bien podría esperar.